18 oct. 2006

El caso del fraude de T.



En estos dias ocurrio un desagradable incidente entre cierto grupo de personas a quienes trato frecuentemente. Enmedio de dicho grupo, habia una persona a la que llamare "T". Pues bien, T es una persona de esas que se dedica a la compra/venta de todo. No podias entablar conversacion con el sin que invariablemente estuviera ofreciendote ya uno de sus productos, principalmente celulares. Pero con todo y eso, su platica era siempre amena. Podias bromear con el de una y mil pendejadas de las cuales se compone la vida; e incluso se daba la manera de compartirte un poco de su "sabiduria en bruto" a la hora de comentar algun detalle que en el presente te estuviera ocurriendo. Siempre me cayo bien, mas como yo no soy de quienes mezcla amistades con negocios, no hubo trato de ese tipo entre los dos.

Una de esas personas que conozco le pidio un celular, el cual le trajo dias despues. Los demas le encargaron unas camisetas con logos bordados, algunos pagandole por adelantado. Y uno mas incluso le puso en sus manos el celular de una tercera persona, encargandole que le hiciera cierto arreglo y luego se lo devolviera. Asi, su negocio de ventas (hasta dulces vendia) fue en considerable aumento. Sobre todo por los adelantos que recibio.

De pronto, el buen T dice que aparecio una oportunidad de trabajo y se va, no sin antes decir que haria las entregas pendientes por medio de uno de los del grupo en cuestion. T se fue. ¿Quieren saber que sucedio con las dichosas entregas pendientes? Exacto. Ya no las hizo. El celular de la tercera persona implicada fue recuperado por mera suerte, las camisetas jamas llegaron, y los accesorios para celular y aparatos pendientes quedaron asi, mientras que el buen amigo T montaba su teatro de "no te escucho" al llamarle por telefono, y a su vez dejo de responder los correos electronicos.

Dias despues, cada uno de los que de buena fe decidieron ser credulos, averiguaron que no es la primera vez que esta persona hace algo semejante. Y vaya sorpresa extra, incluso se supo que el se dedicaba a la usura, algo tipificado como delito. Su imagen del platicador y bromista T, tan habilidoso en el arte verbal, tan estilizado a manera de un padre postizo entre todos esos pequeñuelos inocentes, fue derrumbada. Ni que hacer. En este mundo hay dos clases de personas: los sagaces, y los pendejeables.

¿La moraleja? En cada persona reside un traidor y un tranza. Solo necesita un catalizador para salir. Si deseas una defensa extra contra tales acontecimientos, que nadie goce de tu entero favor y confianza. Nunca puedes saber. Si a veces hasta los amigos de la infancia resultan en sorpresitas, ¿que puede esperarse de otros...?

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2 comentarios:

Mokotes dijo...

Buen post, para abrir ojos y tener cuidaddo de esos weyes buena onda por fuera, pero de pasado desconocido.

Amethyst dijo...

Asi que se fue el Teacher. Ni modo, eso pasa por andar de underground. Hay "favores" que salen muy caros. Es triste darte cuenta que no puedes confiar en tu sombra. Por eso la regla general es "ni todo el amor, ni todo el dinero" o en este caso, ni toda la confianza.