7 oct. 2006

Tipos de personas en Internet

First Direct da su versión de lo que ha visto como tipos de personas en internet de acuerdo al tipo de red social, de la edad de los usuarios, aficiones, del tipo de acceso en línea, etcétera.

Los Ultras

Para ellos las redes sociales suponen una importante vía de comunicación con sus familiares y amigos, hasta el punto de que si se vieran privados de su uso, se sentirían aislados, incomunicados, perdidos. Así lo reflejaron en el estudio de la universidad; donde algunos de ellos mostraron estos síntomas desde el primer momento y otros a posteriori, a raíz de tener constancia de “haberse perdido” parte de la conversación social.

Los Negadores

Son el típico grupo que es incapaz de aceptar su realidad: no podrían vivir sin las redes sociales. En cambio, niegan la evidencia, y actúan como si no les afectara el hecho de no poder utilizarlas. Sin embargo, el sentirse privados de de esta importante vía de comunicación, les provoca ansiedad y cierta sensación de aislamiento.

Los Esporádicos

No todos los usuarios sienten esta dependencia de las redes sociales. También existe un colectivo que visita “de vez en cuando” sus perfiles; pudiendo pasar días e incluso semanas, sin que publiquen ninguna actualización.

Los Vírgenes

Aunque cueste creerlo, mucha gente todavía no está en redes sociales. Cada día se registran nuevos usuarios, estos principiantes son novatos e inexpertos; que comienzan de cero a explorar este nuevo ámbito. En los primeros meses se sabrá si se van a convertir en ultras, o mantendrán una actividad más moderada.

Los Observadores

Se trata de usuarios que no suelen reflejar ningún tipo de actividad en sus perfiles sociales, sino que actúan como espectadores. No se pronuncian, consideran que no tienen nada interesante que aportar; en cambio, se quejan de la gran cantidad de información irrelevante y tonterías que se comparte.

Los Pavos Reales

Utilizan las redes sociales para alimentar su ego y lograr la máxima notoriedad. Les preocupa especialmente conseguir el mayor número de seguidores posible, así como la máxima repercusión para sus actuaciones en estos medios.

Los Provocadores

Utilizan las redes sociales para expresar abiertamente sus opiniones más incendiarias, sin que les importe cómo puedan reaccionar los demás. Para ellos, las Redes son el máximo exponente de la total libertad de expresión. El estudio indica además que anteriormente pudieron ser bloggers; pero que han encontrado en Twitter un modo de llegar a mucha más gente, de tal modo que sus comentarios obtengan un mayor alcance.

Los Fantasmas

Hay personas a las que les preocupa el hecho de mostrar públicamente tanto su identidad como sus datos personales. Por ello, hacen uso de seudónimos en Twitter o crean perfiles bajo una identidad falsa en Facebook donde cuentan con un perfil bastante pobre.

Los Misteriosos

Se trata de un paso más allá en el arte de ocultar su verdadera identidad. Estos usuarios actúan bajo varias personalidades, con el fin de jugar al despiste y que nadie sepa quiénes son en realidad.

Los Preguntones

Este tipo de usuarios basa su actividad social en el planteamiento de cuestiones; una práctica que utilizan como vía para generar conversación. No se trata tanto de que tengan un interés especial por conocer la respuesta, como por su miedo a sentirse excluidos por no tener nada internaste que aportar. De este modo muestran su pare más activa y provocan interacciones.

Los Informantes

Son quienes rastrean incansablemente el panorama mediático en busca de información relevante con el fin de ser los primeros en dar la noticia. Esta práctica les beneficia a la hora de conseguir seguidores y de posicionarse como referente en su sector.

Los inseguros

Necesitan la aprobación constante de su comunidad. Les preocupa especialmente el número de interacciones sociales que provocan sus publicaciones en las Redes Sociales. Después de cada actualización no respiran tranquilos hasta que no comprueban que la gente comienza a reaccionar.

...

En otros sitios, y elaboradas las categorías por usuarios comunes de la red, se encuentran bajo apelativos distintos:

El Pesimista

Todo le va mal, todo le sienta mal. Desde cómo ha amanecido el día hasta lo mucho que le ha costado llegar al trabajo, el calor que hace si es verano, el frío en invierno o lo mal que le trata su jefe. Todo en su día a día es gris oscuro tirando a muy negro. Aléjate de él, si lo tienes en tu círculo de contactos; el agrio carácter de sus publicaciones puede amargarte la existencia.

El Bien Conectado

Se trata de una persona que aplica en serio la máxima de las redes sociales: este medio permite conocer a mucha gente y entablar relaciones. Por tanto, no deja pasar la menor oportunidad para presentarse y comenzar a indagar sobre tu vida, obra y milagros. No muestra el menor reparo a la hora de preguntarte sobre todos los aspectos de tu vida, hasta los más personales. Conviene no dejarse arrastrar por su entusiasmo y responder banalmente a sus interrogatorios.

El Espía

Las redes sociales permiten obtener jugosa información sobre los usuarios, datos y pruebas fehacientes de cuáles son tus hábitos cotidianos, tus preferencias personales, con quién te rodeas o simplemente cómo te diviertes en tus ratos de ocio. Debido a esto es importante tener cuidado con lo que publicas en estos medios 2.0 dado que una inocente foto puede ser usada en tu contra. A la hora de buscar trabajo, los headhunters registrarán tus perfiles sociales; un envidioso compañero de trabajo puede extraer parte de tu conversación en Twitter y sacarla de contexto frente a tu jefe; o bien, la hora y fecha de tus publicaciones puede delatar cierta “vida alegre”, que no esté bien vista en tu ámbito social.

El Reportero

Las nuevas tecnologías ofrecen la capacidad de registrar cualquier acontecimiento que te suceda de improviso, ese momento gracioso o un encuentro inesperado. Son circunstancias especiales, normalmente con cierto toque de humor, que son dignas de aparecer en tu muro de Facebook e incluso lleva a tus amigos a hacer sus comentarios e interacciones varias. Pero de ahí a que te dediques a inmortalizar cualquier acto cotidiano, hay un trecho. Hay usuarios que publican la foto de su taza de café por la mañana, cómo te han quedado las tostadas, o el semáforo rojo de la esquina saturando tu time line con actualizaciones irrelevantes, que no tienen razón de ser y te vendría muy bien silenciar.

El criticón

Siempre tiene preparada una crítica, para cualquier cosa. Si el café está demasiado caliente, que han tardado 3 segundos más de lo previsto en servirle su hamburguesa, que la dependienta no encontró a la primera su talla de camiseta o la estación de metro estaba saturada esa mañana… nada está a su gusto y sería imposible que tuvieras en cuenta sus recomendaciones, dado que no hay nunca nada a su gusto.

El Metiche

Son simples mirones, cuyo perfil aparece prácticamente vacío, por lo que aparentemente no desarrollan actividad social alguna y, sin embargo, la hay. Se dedican a ver qué hacen los demás, aprovechan su condición de “amigos” para meterse en los perfiles de sus contactos y estudiar a fondo su actividad; es la versión 2.0 de los chismosos de toda la vida.

El Optimista

Es ese usuario tremendamente feliz que quiere mostrar al mundo que está enamorado, el último modelito que le ha comprado a su hijo o la frase del día para alegrarte la mañana. Entre sus actualizaciones tampoco falta la última promoción a la que se ha apuntado o las innumerables fotos de causas benéficas varias a las que no ha podido resistir la tentación de aportar su granito de arena en forma de Me gusta, cualquier momento es precioso y digno de ser reflejado para la posteridad.

...

Y en cuanto a la gente odiosa que uno encuentra discutiendo en internet, hay una peculiar lista compartida por Leonardo Garvas en elcantor.com. Tal vez debieron ser otros los apelativos, en mi opinión, pero en la descripción da en el clavo en la mayoría. Léanlo por ustedes mismos:

ara empezar, tenemos a los peores de todos. Esos que no respetan la lógica, no les interesa la verdad y lo único que quieren es mostrar su necedad y sus ganas de querer tener la razón, aunque en el fondo sepan que no la tienen: los saltaargumentos.

Es sencillo detectar a los saltaargumentos analizando el camino que tomó una discusión. Digamos que usted explica por qué el cielo es azul, el saltaargumentos dará sus razones para asegurar que el cielo es verde. Usted utilizará su audacia argumentativa y derribará cada uno de los argumentos de su contrincante. Pero, oh sorpresa, resulta que el saltaargumentos saldrá con nuevos argumentos y de nuevo usted tendrá que derribar cada uno de ellos. Entonces volverá a suceder: el saltaargumentos saldrá con otros argumentos, aunque usted mantenga su argumento original que el otro no ha podido vencer.

A este punto, usted ya debería haberse percatado que a su contrincante no le interesa razonar y que sólo le interesa proteger una idea, que no puede sostener, a toda costa. El saltaargumentos brincará de una falsa razón a otra, regresando de vez en cuando a la que usted derribó desde un inicio, con tal de desesperarlo y confundirlo. Su finalidad es agotar y así pertenecer a ese sector que protege ideas indefendibles. No le importa la ciencia, los hechos, la evidencia, lo que le importa es repetir argumentos que escuchó en otro lado. Así que a la próxima que se encuentre frente a uno de éstos, en lugar de seguir aplastando cada uno de los discursos que el saltaargumento usa para negar la verdad, hágale ver que él o ella ya no puede defender lo que defendía debido a que su argumento original (y por lo tanto el más sólido dentro de su pobre lógica) ya fue derrotado. Por supuesto, el saltaargumentos no es una persona racional o reflexiva (si no, no sería un saltaargumentos) y lo va a negar, pero así usted evitará perder el tiempo con esa gente que lo único que le interesa es mostrar su necedad y no desenmascarar las falsas creencias ni buscar la verdad. Así como los saltaargumentos discuten en las redes sociales, también discuten del mismo modo con sus familiares, amigos y conocidos: usted nunca los podrá hacer ver su error, porque siempre saltarán de una excusa a otra.

#leeconlaspatas

Los leeconlaspatas. Estos individuos entienden lo que quieren, interpretan las cosas como se les da la gana y no les importa estar asegurando otra cosa que no es lo que usted o el texto en cuestión dijeron. Para ellos es muy fácil afirmar que alguien está diciendo lo que no dijo, con tal de poder desahogar su odio y su frustración y proyectar sus temores o deseos. El texto nunca habló de agua, no hay referencia o idea que lleve al tema del agua, pero como ellos en el fondo desean mucho que se hable sobre agua, no tardan ni dos segundos en relacionar el tema con todo aquello que a ellos les causa conflicto o les interesa. Lo peor de los leeconlaspatas, es que hay gente que cae en su trampa y comienzan a discutir con ellos en lugar de ponerles un alto. Lo que nos lleva a otro tipo de argüenderos:

#dirijoladiscusiónadondequiero

Estos individuos saben que no tienen posibilidades de ganar, así que llevan el diálogo, pleito, discusión, lo que sea, justo a otras partes donde se encuentren en su zona de confort. A veces, su rival tiene lapsos de lucidez y les pregunta por qué se desviaron, pero los dirijoladiscusiónadondequiero encontrarán el momento preciso para volverse a desviar.

Muy parecidos a los anteriores están los todoesmimundito. Uno puede estar hablando de temas universales, de problemáticas tan viejas como la humanidad, o de cualquier otra razón profunda, pero para el todoesmimundito cualquier discusión se relaciona con las únicas dos o tres referencias que él conoce. Siempre les dirán cosas como “eso lo dices por la película que acaba de salir”, “aquello es porque seguro leíste el bestseller de moda”. Para ellos que viven en la espuma de la marea de las masas, tienen que relacionarlo todo con sus pocas fuentes y herramientas, para no sentirse perdidos y fuera de toda posibilidad de argumentar.

#mellevoperonomeaguanto

Ahora tenemos a los mellevoperonomeaguanto. Suele ser fácil detectarlos al momento en que alguien les responde. Los mellevoperonomeaguanto suelen tener a la mano, en su cajón de respuestas trilladas, frases como: “Si no te gusta que te critiquen, no lo publiques en Internet” o “Cómo te atreves a responderme, eres un censurador”. Y es curioso, porque ellos están haciendo justamente lo que reclaman. Si a ellos no les gusta que les respondan, entonces no deberían de publicar en Internet. O, si no dejan que la otra persona ejerza su derecho de réplica, entonces son censuradores. Los mellevoperonomeaguanto usan el sistema a su favor y son los reyes de la falacia, ya que responder o no responder no tiene nada que ver con que si a uno le gusta o no le gusta que le comenten, del mismo modo que responder no tiene nada que ver con censurar. Pero gran parte del poder que tienen los argüenderos de las redes sociales consiste en asegurar como verdaderas cosas que no lo son. Eso me recuerda a los...

#aguantametodoloquehagaoerespeorqueHitler

Si usted está en un lugar público, en una escuela, en un seminario, en la biblioteca, en el congreso del senado, en una conversación entre dos personas, donde sea, hay límites para lo que uno puede hacer o decir al otro o a los otros individuos presentes, y la manera de hacerlo o decirlo; pero en Internet, estos señores o señoras creen que uno debe aguantar todo tipo de comentarios y malas maneras de hacerlo. Se cree que el espacio virtual es una plataforma incondicional de la libertad de expresión. Esto se debe a que, periódicos y revistas virtuales, ofrecen espacios para que la gente pueda escribir lo que quiera y eso alimenta la ilusión de que ahora todos pueden comentar lo que sea en donde sea. Y es cierto, ninguno de estos periódicos o revistas se van a meter en un pleito por borrar comentarios y mucho menos por responder. Lo que ahora hacen algunas revistas o periódicos es quitar ese espacio para comentar y así se regresa al universo donde uno recibe lo que el medio de comunicación (televisión, radio, periódico impreso) bombardea y uno es incapaz de opinar al respecto. La verdad es que las redes sociales son una extensión de nuestro mundo cotidiano y en nuestro mundo cotidiano no soportamos a quien no se nos da la gana. Pero los aguantametodoloquehagooerespeorqueHitler alegan que uno debe estar tolerando toda clase de comentarios absurdos, violentos, ridículos, y no hacen uso de la libertad de expresión, más bien se esconden detrás de ella para poder hacer todo aquello que no pueden procesar en una psicoterapia adecuada. Usted en su vida diaria o en su trabajo jamás trataría directamente con estos individuos, pero en Internet quieren que los aguante hasta la locura.

#siyonoentiendoparaquésehacealgoNOdeberíahacerse

Luego vienen los siyonoentiendoparaquésehacealgoNOdeberíahacerse. No es difícil reconocerlos, siempre saldrán con una pregunta, tipo: “¿Para qué hacer eso?” Seguido de la frase: “No le veo el caso”. Estos sujetos jamás podrán comprender el alcance de los actos, las opiniones, no comprenden el efecto bola de nieve o sincronía de pensamiento, para ellos todo es pérdida de tiempo y les molesta que alguien más esté intentando hacer algo. Para ellos, lo mejor sería que nadie hiciera nada. Viven en la apatía del adolescente desmotivado y les fascinaría que el mundo completo fuera igual.

#cyberseñorasdelOpus

Y quizá en la parte más baja de estas clasificaciones se encuentran las cyberseñorasdelOpus. Es en este sector donde más se nota la ausencia total de la lógica y del interés por conocer las razones expuestas. Las cyberseñorasdelOpus consideran válido vociferar que tal cosa es de “mal gusto”, que tal otra no debe ser mencionada, que aquello no debe ser mostrado. Para ellos, la supuesta moral es la bandera con la van llenando de pantano cualquier rincón del Internet en donde puedan vaciar su opinión. A las cyberseñorasdelOpus no debe usted hacerles caso bajo ninguna circunstancia, generalmente lo único que buscan es hacer aquello que hacen los evangelistas de puerta en puerta: gritar una supuesta condena al infierno, para que los demás se acerquen asustados a preguntarles y así puedan engatusar y reclutar más gente para su causa.

#yosípuedoperotúnopuedes

Muy cercano a las cyberseñorasdelOpus están los yosípuedoperotúnopuedes. Estos individuos se caracterizan por llegar muy ofendidos a denunciar que se les ha hecho un daño irreparable que, aunque sólo existe en su imaginación, debe ser reparado con exactamente lo mismo que reclaman en un origen. Es decir: “vengo a regañarte agresivamente porque en mi imaginación tu opinión fue un violento regaño hacia mí y eso no lo debes hacer. Yo sí puedo venir a dañarte pero tú no a mí o tendré que venir a dañarte” Así hasta el infinito.

...

No hay comentarios.: