29 may. 2007

La Cofradía de los Hermanos de la Costa

Cofradía de los Hermanos de la Costa

Los piratas eran ladrones del mar que actuaban al margen de toda ley. Sus fines no eran políticos, buscaban su propio beneficio y no servían bajo ninguna bandera que no fuera la Jolly Roger (o bandera pirata). Muchos se convirtieron en piratas durante el periodo en el que España e Inglaterra firmaron la paz. Los principales blancos de los ataques piratas eran mayoritariamente los barcos (y también los asentamientos coloniales) de bandera española o portuguesa. Es lógico que así fuera puesto que eran precisamente esos dos países quienes monopolizaban el comercio entre Europa y el Nuevo Mundo. Sus buques cargados del oro y la plata de Las Indias, eran un suculento bocado para los piratas.

Pero ninguna bandera estaba a salvo de los salvajes perros del mar. Los reyes europeos trataron de luchar contra los piratas fletando barcos bien armados y equipados. Irónicamente, cada vez que se daba a un capitán el mando de un buque bien pertrechado se le estaba invitando a establecerse por su cuenta y, por qué no, a convertirse en aquello contra lo que se pretendía que luchase. En el siglo XVII, el comercio ibérico con América, y especialmente en el Caribe, tuvo un gran enemigo que no fue Francia, Inglaterra u Holanda sino la "Cofradía de los Hermanos de la Costa", compuesta por hombres de muy diverso origen y nacionalidad a quienes se conocerá como "filibusteros".

Siendo muy inciertos o inexistentes los registros sobre el origen de la hermandad, lo más probable es que se tratase de "bucaneros". En el norte de la isla de La Española (hoy Santo Domingo), explorada y ocupada desde los tiempos de Colón pero con poco valor e interés para los españoles, se radicaron numerosos aventureros, esclavos blancos y negros fugitivos, prisioneros huidos, que aprendieron de los indios arawacos a preparar el "bucan", la carne ahumada de jabalí y otros animales que cazaban en la boscosa región.

Su negocio era comerciar carne ahumada y frutos varios con los barcos en travesía. Pero en 1620 los españoles les atacaron para hacerse con ese comercio y desarticular a ese núcleo extranjero y no católico. La derrota fue fácil, pero no su captura. Un gran número cruzó el canal que separa La Española de la isla Tortuga y se refugiaron allí, donde la residencia sería permanente, volviendo a la isla mayor a cazar, pero no a quedarse. El ataque trajo otra consecuencia: la necesidad de defenderse en conjunto y organizarse. Así nació la Cofradía en 1620 y sobrevivió hasta 1700. Como toda sociedad, tenía sus leyes, pero no eran leyes escritas. Era más bien un acuerdo general al que todos se sometían precisamente para proteger su libertad individual. Estaban ligados únicamente por la conciencia de su hermandad. No había ni jueces ni tribunales, únicamente una asamblea formada por los más viejos filibusteros.

Las principales normas eran cuatro: -Se prohibía todo prejucio de patria o de religión. -Quedaba prohibida la propiedad individual. Esto se refería a la propiedad de tierra en la isla. -La Cofradía no podía inmiscuirse en la libertad personal de cada uno. Las cuestiones individuales se resolvían personalmente. No se obligaba a nadie a partir en una expedición pirata. Se podía abandonar la Hermandad en cualquier momento. -No se admitían mujeres blancas libres en la isla. La prohibición se refería exclusivamente a éstas y se adoptó para evitar riñas, discusiones y odios. Sólo podían vivir en la isla las mujeres negras y las esclavas.

Todos los "hermanos" eran iguales entre sí e incluso disponían de una "Tabla de Indemnizaciones" para compensar a quienes resultaban lisiados. Era tal la fraternidad existente entre los hermanos de la costa que, antes de entrar en combate, cada bucanero se conjuraba con un compañero y en el caso de que uno resultase muerto en la lucha, el otro se convertía en su "heredero".

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