17 feb. 2009

De profetas a profetas (El fraude apocalíptico de William Miller)

No podemos culpar a quien no quiere creer en profecías. Después de todo, la historia está llena de fraudes orientados al pánico y la ganancia secundaria que le representara a los líderes de tal o cual movimiento. Ya sea por el interés de un solo hombre, un grupo político y/o religioso, o por el culto al Caos mismo, pocas cosas hay tan efectivas como el control sobre las masas valiéndose de una mentira que envuelva su mayor miedo. Es importante mostrar ese otro lado de la moneda, para lograr el criterio suficiente y poder decir en un futuro "Ésta profecía es viable, aquellas no".

En otoño de 1939, cuando los Nazis realizaban su labor y Adolf Hitler crecía en influencia y poder, el ministro Goebbels se le acercó a hablarle sobre ciertas profecías de siglos antes. El autor, un francés de nombre Nostradamus, parecía pronosticar el auge del carismático líder, mencionando su nombre con solo una letra de diferencia. Pero ni las interpretaciones más elaboradas daban con un final. Es decir, no se sabía si el Reich era señalado como triunfador o no. Al final, mientras los Nazis se dedicaron a arrojar sobre los países ocupados varios "folletos de Nostradamus" donde se anunciaba que Alemania sería victoriosa, los Aliados hicieron también su movimiento, confeccionando unos "horóscopos de Nostradamus", con una edición muy conveniente donde no quedaba duda de que aplastarían al Eje. Verdaderamente, en la guerra todo se vale.

Pero no es de ellos de quienes me gustaría hablarles en esta ocasión, sino de algo que ocurrió buen tiempo antes. Déjenme platicarles la historia de un tipo simplón - en contraste con el conocido Hitler - que predijo el fin del mundo, y miles le creyeron. Su nombre era William Miller, un granjero de poca clase y que por un tiempo se declaraba ateo, que de buenas a primeras tomó el gusto de leer predicciones sobre el Juicio Final. Ésto no fue nada nuevo; en realidad, en los EUA abundaron los simplones que de pronto se sintieron iluminados y tornaron a convertirse en predicadores. Algunos de la llamada buena nueva y la palabra cristiana, y otros más orientados a las calamidades.

El buen William fue de esos últimos. Luego de quedar fascinado con el libro de Daniel en la Biblia, con esas visiones monstruosas tan únicas y el enigmático Gog en tierra de Magog, empezó con sus advertencias y charadas en 1831. Y como la mayoría de los predicadores, se dedicó a viajar y parasitar. Tuvo ciertos eventos que al coincidir con sus actividades le ayudaron, como ciertas lluvias de estrellas ocurridas en 1833, halos alrededor del Sol, y también el paso de un cometa en 1843.

La prensa, desde entonces ávida de tonterías y fanaticadas para dar a sus lectores, prestó atención a Miller. Los primeros fueron los del New York Herald, quienes hicieron pública la profecía completa del buen William, que auguraba la destrucción del mundo en una lluvia de fuego, el 3 de abril. La gente -perrada, llamémosles como se debe- se dejó llevar por el fanatismo, algunos incluso dando muerte a sus familiares y luego suicidándose. El argumento que algunos dieron es que "a los ya muertos se les abrirían primero las puertas del Cielo" (Nada inteligentes ni conocedores de la propia fe que decían profesar. El suicidio es de lo más condenado dentro del dogma cristiano. En fin...)

El 3 de abril de 1843, una multitud de tontos se reunieron en las colinas de Nueva Inglaterra para aguardar el fin del mundo. "¡Se ha cumplido el tiempo! ¡Aleluya!" - gritaban. Y hasta ahí quedó. Nada ocurría en absoluto, y pudiera pensarse que cualquiera con algo dentro del cráneo habría dicho que ya era bastante y hubiera abandonado tan absurdo grupo. Pero no, Miller no iba a dejarles ir tan fácil. Trasladó la fecha al 7 de julio. ¿Y qué hicieron sus seguidores?

¡Pues claro! Vender todas sus propiedades. Quién sabe qué pensaran hacer con el dinero si tenian tal convicción de que todo acabaría, pero aun así, vendieron. Algunos con sudarios y trapos tapándoles la cabeza esperaron, incluso reunidos en cementerios. Llegó el 8 de julio, y ninguna catástrofe aún. (Queda la duda de por qué, si aguardaban con tanta ansia el final para todos, no se lanzaron en tropel por un barranco todos, como los lemmings.) William sugirió el 21 de marzo de 1844, y de nuevo, le creyeron.

Dio el 22 de marzo, y ¡oh sorpresa! Aún nada. Entonces él, tan humilde, reconoció finalmente que había "fallado en sus cálculos". Fijó el 22 de octubre para el Dia Final. Y bueno, dando el 23, sus seguidores comenzaron a dudar. No era un lider muy de fiar si a fin de cuentas, él si seguía en posesión de sus bienes. Su movimiento llegó a más de 100,000 seguidores, y aparentemente se disolvió, pero la Iglesia Adventista derivó en sus enseñanzas y los rastros de su culto a la estupidez aún prevalecen. No hay nada qué hacer; en este mundo por grande que sea una cosa idiota dicha, siempre habrá un mayor idiota que la quiera creer.

Y aquí es donde marcamos la línea entre este tipo de profecías y sujetos, y lo que posee más credibilidad. Porque podrá molestarle al escéptico admitirlo, pero una civilización tan grande y versátil en su conocimiento y habilidades como fueron los Mayas son en extremo diferentes a fraudes como Miller y los suyos, tanto que merecen más que el beneficio de la duda en lo que a sus profecías se refiere. Lo suficiente para poder fijar la mirada en el futuro y grabarnos cuatro dígitos en nuestro pensamiento: 2012.

...

4 comentarios:

  1. A follar, a follar, que el mundo se va a acabar! :p

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  2. "si aguardaban con tanta ansia el final para todos, no se lanzaron en tropel por un barranco todos, como los lemmings"

    Asi es como me imagino el proximo2012 mas solo queda esperar pues no se sabe lo que nos espera.

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  3. Ja, orale con el vatito este. No me extraña que la gente crea en ese tipo de tonteras.. ya sabes como es el comportamiento de las masas...

    En fin, yo aguardo con reservas el tan mencionado 22/12/2012. Como bien dices, no lo tomo tan a la ligera, los Mayas siempre han estado bien cabrones con la exactitud de sus predicciones y calendarios. Quizá no es como la mayoria de la gente se lo toma, que todos moriremos ese dia o que se desatara el apocalipsis, pero de que algo va a suceder, no lo dudo. Por eso, es mejor tener una mente abierta y leer todo lo que este disponible sobre el tema, nunca esta de mas. (plus, es bueno leer todo tipo de profecias para ir aprendiendo a diferenciar la charlatanería con lo que esta bien fundamentado ;D )

    Eeeen fin, aprovecho para hacer mi comercial, visiten la pagina en la que colaboramos A. Strauffon y yo, en la que se puede leer precisamente de estos temas:

    http://enel2012.blogspot.com

    Saludos !!!

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