30 abr. 2011

Día del Niño: origen, y recuerdos personales

Origen

El Día internacional del niño es una celebración moción del bienestar y de los derechos de los niños, el día oficial es el 3° domingo de agosto en Argentina y Perú, en Costa Rica es el 9 de septiembre y según la Organización de las Naciones Unidas es el 20 de noviembre.

El Día Universal del Niño, que se celebra todos los años el 20 de noviembre, es un día dedicado a todos los niños y niñas del mundo, este mismo día de 1959 la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño.

Esta declaración, que no tenía legalmente carácter vinculante, no era suficiente para proteger los derechos de la infancia. Tras diez años de negociaciones con gobiernos de todo el mundo, líderes religiosos, ONG, y otras instituciones, se logró acordar el texto final de la Convención sobre los Derechos del Niño, el 20 de noviembre de 1989, cuyo cumplimiento es obligatorio para todos los países que la han firmado.

En México se celebra a los niños cada 30 de abril, y en todo el país se organizan actividades culturales y de entretenimiento así como eventos de carácter artístico para promover el bienestar y los derechos de los niños. Las escuelas de los niveles preescolar y primaria ofrecen a sus alumnos un día lleno de actividades para conmemorar el día, tales como festivales o salidas a lugares de esparcimiento. Aun cuando es una celebración nacional no es día de asueto. Sin embargo, de acuerdo a una acta exhibida en una notaría pública en Ciudad Victoria, Tamaulipas, en México, el día del niño fue instaurado el 8 de mayo de 1916 en la ciudad de Tantoyuca, Veracruz.

Recuerdos personales sobre el Día del Niño

El día 30 de abril es el considerado día del niño en México. Por tal motivo, decidí de pronto empezar a escribir, y ver de qué tantas cosas buenas puedo acordarme de cuando era niño. Siendo alguien que usualmente se concentra en lo malo, es un buen experimento el hacer lo opuesto.

Me gustaba jugar Nintendo (el NES 8-bit). Siempre fueron mis favoritos los juegos de Zelda, y los Castlevania. Esos últimos los jugaba de noche, cuando por mi corta edad el quedarse despierto de madrugada representaba un reto, y un espacio del dia que parecia casi mágico y misterioso.

Me preparaban gran cantidad de salchichas cortadas en trocitos y doradas en sartén, servidas en un plato hondo y bañadas con mucho limón. Eso, gran cantidad de Coca-Cola, y los juegos eran la forma en que pasaba la noche, tapado hasta la cabeza con un cobertor en tiempo de frío.

Nunca fui de deportes, pero el karate fue la excepción. Recuerdo cuando empecé a patear traseros en combate a partir de que obtuve la cinta amarilla, y como pude soltarle unos madrazos a algunos niñitos cagantes que antes resultaban amenazantes. Además, el ejercicio me daba más ánimo, hizo surgir una confianza que antes no estaba presente.

Recuerdo el pegue que tenian los New Kids on the Block, y aquí en México, el experimento fresa de pop que fue Timbiriche. Y a su vez, que tanto el rock internacional como el mexicano luchaban por abrirse paso en un clima conservador y mojigato en aquel entonces. Y ganaron.

Me gustaban las caricaturas que a muchos: Thundercats, Silver Hawks, Bravestar, Mazzinger Z, Voltron... pero mi favorita (y hasta la fecha), que no todos veian, fue siempre Robotech. Genial. Único. Me perdía viendo al héroe Rick Hunter, que a la vez que combatia una amenaza alienigena y el posible exterminio de la raza humana, también compartia un idilio con dos mujeres que eran el arquetipo de la chica buena y lista (Lisa Hayes), y la puta histérica infantil jodevidas (Minmei).

Comía muchas hamburguesas, pizzas, gran cantidad de dulces, y muchos refrescos y malteadas sin culpa ni miedo, sin engordar ni sentirme mal. Y en esos dulces trances reía con mis amigos mientras jugábamos, o entretenía a mis abuelos haciéndolos reir con mis tonterías infantiles.

Me agradaba escarbar en la tierra y buscar cochinillas, verlas hacerse bolita, y entonces aplastarlas. Dos ocasiones llegué a comérmelas. Y me gustaba perseguir gatos. No los maltrataba ni les lanzaba cosas, solo me gustaba hacerlos correr.

Tuve un perro dálmata que fue una fiel mascota, por buen tiempo, hasta que lo regalaron y me inventaron que se había escapado. Hubo otras mascotas después, pero (a excepción de los tres pericos de casa), ninguna otra tan relevante. Se les trató bien el tiempo que estuvieron, pero ninguna igualó mi primer perro, que se alegraba al verme llegar de la escuela en el transporte escolar.

Ah, el transporte escolar. Un incidente divertido con un plátano que llevé entre mi lonche, una embarrada a un pobre diablo llorón, y carcajadas por parte del resto de nosotros. Esa es solo una de muchas anécdotas del transporte. En un tiempo, los papás se ponian de acuerdo con los del colegio, y nos llevaban en el transporte escolar a un restaurante de hamburguesas que existía en aquel entonces, llamado Burger Boy.

Me gustaba mucho comer papitas. Las frituras eran un placer innegable. Las que por siempre fueron mis favoritas, y aun ahora espero que se decidan a relanzarlas, se llamaban ARITOS. Papas fritas hechas al estilo aros de cebolla, y sabian genial.

Tenía juguetes de HE-MAN, Thundercats, Transformers, de Robotech (por supuesto), Star Wars, Mazzinger Z, y G.I. Joe. De esos ultimos siempre me gustaron más los villanos, y tenia incluso una nave de tamaño enorme, con la cual jugaba alegremente. Más tarde llegué a tener juguetes de lo que fue una sensación en los noventa: las Tortugas Ninja.

Recuerdo que las primeras fantasías sexuales y nivel de cachondez que tuve, fueron de pequeño aún, con tres personas: Judy Garland tal como se veia en El Mago de Oz, Jaclyn Smith (de los originales Angeles de Charlie), y la joven Madonna.

En Halloween, me llevaban a pedir dulces, y en aquel entonces la tradición estaba mas extendida en la ciudad (antes de que los ñoños comenzaran sus esfuerzos por extinguirla), y usé disfraces de fantasma, demonio, vampiro, La Muerte, y... de ratón, ja.

En cuanto a Navidad, el mito de Santa Claus era divertido. Yo no me lo imaginaba como la mayoría, entrando por chimeneas o haciéndose chiquito y entrando por rendijas si no habia otra manera. Yo lo imaginaba con poderes de teletransportación, y aun siendo un viejo canoso con barba, lo visualizaba como un tipo con cara de cabrón y de recio carácter.

De travesuras, llegué a lanzar huevos a paredes, romper vidrios, pegarle a los hijos sangrones y mamones de las amigas de mi madre, echarle caca de perro en la mochila a las niñas mamonas que me gustaban y que me trataban mal.

Desde entonces nació mi gusto desmedido por el cine. Ver películas se convirtió en un ritual. Antes de los Blockbuster estaban los Macrovideocentro, y aparte los lugares de renta más locales (y pedorros). Jamás llenaba de ver películas, de todo género. Guardo especial recuerdo de la primera vez que vi las de Rocky, las de Rambo, y de Star Wars.

Es lo que viene a mi mente ahora. Por supuesto, hay más cosas que sucedieron en esa etapa, la cual dio paso a la siguiente, que -a diferencia de muchos- para mí fue la genial, mi auge y Época de Oro: la adolescencia.

Feliz día del niño a los que lo son, y a los que aún tratan de conservar lo bueno del niño que fueron, sin dejarse tomar del todo por el gris y común adulto.

Imágenes del Día del Niño:

Día del Niño

Día del Niño

Día del Niño

Día del Niño

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5 comentarios:

  1. yo coleccioné como por 8 o 9 alos todo lo habido y por haber sobre barbie pero a diferencia de mis amigas, a mi me cagaba jugar con barbies,tan solo me gustaba tener la colección completa, recuerdo que no la tenía en mi habitación, sino en una casa abandonada de mi abue al otro lado de la cuadra, los autos, helicopteros, casas, cocinetas, zapatillas, bolsos, trastes, puertas, limousinas escuela,y hospital, con carros calles y hasta mascotas perdidas fotmaban parte de mi colección miniatura barbie.

    Pero mi verdadero hobby a los juegos lo fue ni nintendo 64 en dónde jugaba super mario 64 y después play station en donde jugué rugrats, dálmatas, y rana frogger entre mis favoritos.

    Es divertido recordar hahah de repente sentí ganas de ver mi barbie ciudad :3

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  2. que bonitos recuerdos y que bonita la niñez

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  3. uno de los mayores tesoros del hombre, son los recuerdos de una infancia plena,,, obvio todos pasamos por sinsabores, pero esos momentos gratos hechos de lo màs simple, son inigualebles... y màs, cuando te aferras a tu niñèz a pesar de que el espejo te diga lo contrario, eso no se ve, se vive...

    gracias por hacer brotar tantos viejos y buenos recuerdos mi estimado... saludos!!!

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  4. jaaaaa mas bien parecias como niño buscapleitos... jeee
    pues cada quien disfruto como pudo su niñez, la mía estuvo al lado de mi nintendo... jugando como loca mario bros y pacman...
    en fin...
    feliz día!
    Por cierto en Bolivia se festeja el 12 de abril...
    besos y abrazos Rev. Alex, nos estamos leyendo.

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  5. jejeje pues un poco tarde pero aqui estan... De mis recuerdos favoritos eran los patines en linea... jamas fui tan feliz que cuando me agarraba patinando tooodo el boulevard. Era magnifico.. la brisa del mar.. los raspados, esquites.. que rico !!!

    Tambien me gustaba jugar mucho Nintendo, lo tuve muchos años funcionando incluso cuando ya era obsoletisimo y hasta que se descompuso lo deje de jugar.

    Actualmente esta de adorno en la sala de mi casa, en el "ceentro de entretenimiento" jejejeje

    Añoro esos años, sip.


    Saludoos !

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