28 may. 2013

¿Matrimonio? Piénsalo. No siempre es bueno (Por qué es mejor no casarse)

Boda de Elvis Presley y Priscilla Strauffon blog

Distinguidos lectores: sabemos cuáles son las opiniones encontradas respecto al tema de las parejas legal y/o religiosamente constituidas, denominadas matrimonio. Un tema que, como otros, genera zozobra en muchos. En ésta entrada, se maneja el tradicional y viejo modelo de matrimonio entre hombre y mujer, dejando en claro que el autor se pronunció ya a favor del derecho que tiene la gente gay de tomar ésa decisión, asi como otras en su vida.

Deseo que lo que a continuación se menciona, llegue a ojos de quienes aún no se han casado, y puedan meditar al respecto. Y también a los que ya están bajo dicho acuerdo, para que reflexionen sobre el Antes y Después de sus vidas, en privado, sin tener que quedar bien ante otros moldeando su opinión expresada.

El matrimonio no garantiza en sí mismo que sea un éxito, contrario al misticismo romántico del que muchos gustan envolverlo y enseñarlo de esa forma a su descendencia. Mucha gente cree que puede y debe ser un éxito, y que su mayor esfuerzo debe dedicarse a que éste perdure por el resto de sus vidas.

La prueba: viviendo juntos

Amasiato, unión libre, "la madre de todos los realities"; llámenle como deseen. Para fines prácticos, es una prueba para determinar la compatibilidad entre ambos y si es posible vivir en un mismo espacio sin que la tensión o conflicto excedan los límites aceptables.

En el periodo de cortejo y noviazgo, es posible que los rasgos de conducta de uno u otro no causen mayor problema, pero una vez casados o viviendo juntos, puede que ésto genere disputas continuas y cada vez peores. Éste es el tipo de incompatibilidad que conviene detectar durante el periodo de unión libre, y no cuando existe contrato nupcial de por medio.

Además, involucrar el tema de los hijos hace más complicada la situación. En la mayoría de embarazos "deseados", fue uno de los padres quien cedió a la presión y decidió reprimir lo que era su deseo o percepción inicial, temiendo represalias de su pareja o el juicio negativo de terceras personas conocidas por ambos.

Crear una familia plantea una serie de dificultades, y ciertamente no es el mejor inicio cuando uno o ambos fueron empujados por la tradición y presión social hacia el matrimonio y la paternidad, en vez de haberlo hecho cuando fueran maduros emocionalmente y económicamente solventes en verdad.

En la actualidad, es más común encontrar éste tipo de parejas viviendo libremente. Fomentar ésto es esencial, ya que como dije antes, es una buena forma de ponerse a prueba antes del matrimonio. Y, de funcionar, ¿qué necesidad hay de cambiar un modelo que ya probó servir, por otro donde se involucra papeleo, burocracia, y contrato legal y en muchos casos también de tinte religioso?

Depresión pre-nupcial

Es natural sentir aprehensión ante lo inminente de la ruptura de vínculos familiares, pérdida de libertad como individuo soltero, y la responsabilidad financiera en un nuevo rol de vida que va a comenzar.

Hay personas que sienten tal pánico o depresión, que pueden resistirse a llegar a la ceremonia a la hora convenida, o no presentarse en lo absoluto. Incluso algunos han manifestado síntomas físicos que han requerido que les lleven a un hospital. Es por ello que, en vez de solo acudir a reuniones, fiestas, y pláticas de su culto religioso, consideren el asesoramiento médico o psicológico en las semanas previas a su unión matrimonial.

¿Y generalmente, qué hacer respecto a éstos pensamientos o malestares? Ante todo, asegurarse que la persona vale la pena. No por los atributos que prometan una interesante vida sexual, o por el engañoso estupor del enamoramiento, sino por sus cualidades reales.

Las costumbres nupciales: cosas que pocos se molestan en investigar



"Puede ser peor cuando piensas que la vida hoy es de dos, sabiendo que no...", fragmento de la canción de Javiera Mena - Complejo de Amor, en que señala la obsesividad y percepción irreal de las cosas bajo el efecto del enamoramiento.

Hay tantas costumbres diferentes relativas a la boda, como diversas tradiciones en el mundo. Toda cultura ha creado sus ceremonias, pero tienen algo en común la expresión simbólica de unión entre humanidad y tierra, y la fertilidad esperada en el tiempo posterior a la unión.

Ya sea en una iglesia, sinagoga, o templo, la ceremonia tiene como elementos predominantes dichos símbolos de lo fértil. Los adornos suelen ser flores, la novia las lleva igualmente, al lado del novio que se mantiene de pie junto a ella, con menor adorno y color que la novia, pero a su vez de apariencia más seria y fuerte. El árbol, al lado de la bonita flor.

El mensaje simbólico consiste en que el hombre es quien labra la tierra, el que siembra. Y la mujer es la pasiva y fértil tierra. Las raíces del árbol pertenecen a dicha tierra, y la tierra a su vez es posesión de éste su hombre. La mujer, ataviada con su indumentaria especial, proyecta la supuesta pureza y virginidad que después no volverá ya a vestir.

La pareja se marcha luego de la ceremonia, y es cuando los invitados arrojan en celebración el confeti, lo que antes comúnmente era arroz, o lo que hayan convenido para su boda en particular. Otro simbolismo, que recuerda una vez más la fertilidad, y la cosecha que vendrá de la mujer luego de plantar la semilla.

¿Y cómo olvidar los anillos? Además de la obvia referencia al acto de procreación, es una expresión de servilismo y posesión entre ambos. Luego de eso, se arroja tanto a los asistentes hombres como a las mujeres, una prenda de la novia y el ramo de la novia, como deseo de que otra más de las personas invitadas llegue a convertirse también en una posesión y una persona servil a cambio de la compañía de alguien.

Vale la pena saber ésto, y entender lo siguiente: a) El matrimonio, antes que un acto de amor, es de servidumbre y deseo de control y posesión, b) La religión fomenta a tal grado dicho control y posesión, que ha empleado siempre elementos antiguos y paganos para hacer éstas uniones más llamativas -aunque se dicen antagonistas a eso-, y c) Un verdadero amor y deseo de estar juntos no necesita papeles, ropas vistosas, o exhibicionismo y ceremonia; algo que los individuos pensantes -hombres y mujeres por igual- deben entender.

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23 may. 2013

Enmedio del drama, entre el demandado y el actor

Hay una cosa innegable en la vida: muchas de las personas que tratamos, desean vernos como si fueramos su condón: que les demos protección y tranquilidad, mientras ellos gozan, y al final desecharnos.

Ésto sucede entre familiares, amigos, colegas, etcétera. Cuando uno les identifica, ya sea por investigarles o porque finalmente se decidan a mostrar su verdadero rostro haciéndote algo, lo mejor que puede esperarse es que de forma madura y civilizada parta cada quien en caminos diferentes y se minimicen pérdidas.

Sin embargo, lo mejor no siempre ocurre. Es cuando aquellos que se aprovechan del conflicto, los malentendidos, la libre interpretación e inconstantes valores, para lograr una ganancia de ello. Así aparecen las amantes busca-dinero, los religiosos acaparando mano de obra y otorgantes de diezmos, los que rastreramente obtienen dinero, tiempo y favores, y sí, también los abogados.

Fue en la mañana de uno de éstos recientes días, cuando éstos hombres que se dicen de la ley, éstos navegantes de los juzgados y amantes de extensos documentos de palabras confusas, aparecieron en la puerta del demandado. Un citatorio. Grande fue la sorpresa de él; musitó algunas expresiones sobre quien iniciaba un proceso legal contra su persona. Se trataba de alguien que hace ya años le causaba admiración, le tenía respeto y cariño. Aquí es donde finalmente podía ver ese rostro verdadero del que hablamos, tal real como los demás retos difíciles que nos aguardan en la vida.

Fui llamado a dar mi opinión. Me senté ahí junto a él y otras personas. Leí los documentos, ambas hojas. Dejé en claro que no soy abogado, y lo que yo señalara no iba a sustituir la opinión de un profesional. Cuando asintieron, dije que uno debe saber escoger sus batallas. Que la vía del diálogo se debe intentar tomar antes que nada, por intransigente que nos parezca que la otra parte se va a mostrar. Después construimos escenarios, evaluamos posibles pérdidas, y finalmente le dije al demandado que su decisión es la que más peso tiene.

"Tiene tres días para presentarse", una de las pocas cosas señaladas claramente en el escrito. Sabemos que si de algo gusta el sistema judicial y aquellos que viven de él, es de usar lenguaje rebuscado y técnico en vez de simplificar las cosas para aquellos que, a fin de cuentas, no tienen extenso conocimiento en leyes (o lo que en éstos días hacen pasar por leyes). Se le llamó a la parte actora, intentando razonar. No se logró nada. Y cuando lo obtenido de alguien es nada, es mejor asegurarse que no forme ya parte de lo que es tu todo.

PARTE ACTORA, aquella que acusa o demanda. PARTE DEMANDADA, el término se explica por sí mismo. Curiosa forma de llamarles. Y más curioso pensar en que antes, dichas personas se hacían llamar de forma distinta entre sí. En éste caso: Padre e Hijo.

Es así el mundo, en el que como dije antes, a muchos se les usa y desecha sin pensar en lo que éstos hicieron bien. Gobiernos que piensan solo en lo que ellos dan y no en lo que los ciudadanos han contribuido, compañías que piensan solo en lo que le pagaron a un empleado y no en lo que éste les ayudó, y padres que ven números, finanzas y propiedades; no a un hijo que no fue solo un gasto, sino alguien que también les acompañó y dio apoyo y compañía en otro tiempo.

Y aquel que sabe dar dicho apoyo y compañía a quien lo necesita, siendo moral y consistente, es el verdadero ganador. Aunque los de lealtad ligera, jueces, y abogados digan lo contrario. Le dije al demandado que cuenta con mi apoyo. Fuera de eso, no hay más que decir.
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