23 ago. 2013

¿Saben algo? Siento que me persiguen y me vigilan

paranoia Strauffon

Y no tengo paz. Créanme.

En ocasiones, caminando por la calle, puedo casi sentir sus ojos sobre mi. Evaluándome, meditando si soy o no conveniente para sus intereses.

A distintas horas del día percibo su presencia, acosándome, cual si fuera un trofeo redituable. ¡Y tal vez sea así! No sé cómo operan, no sé cómo es que se mantienen tan fuertes constantemente y ni mis gritos diciendo "¡NO!" les pueden frenar.

Varias medidas he intentado ya, pero no ha funcionado ninguna. Se vuelven resistentes, encuentran la manera de estar aquí. Vaya, al parecer me encuentran sin importar en dónde esté, con un demonio.

A veces en la regadera, oigo sus voces afuera. Ni el baño puedo disfrutar, cosa que otros si gozan e incluso les sirve para meditar, relajarse. O bien, a los más activos les sirve para llenarse de vigor y acabar de despertar. Yo no. Porque sé que por en algún lugar cercano andan, y saben que aquí estoy.

Mi terapeuta recomienda que me tranquilice. Dice que esto no es sano. Oh, qué fácil para él decirlo. Puede dar una opinión externa sin ser parte del problema. El no es quien tiene que escucharlos.

Me hablan sobre lo que hago. Cómo duermo, bebo, como, y hablo. Me dicen lo que piensan sobre mis hábitos y gustos. Critican mientras no sé cómo callar sus voces.

"Te están volviendo loco", me dicen. Otros, sin embargo, opinan que no debería echarles la culpa y que el tren de la cordura se me fue desde antes.

Se aparecen frente a mi de pronto. A veces hombres, y en otras son mujeres.

Pido que se aparten, pero estoy imposibilitado a hacer que se vayan. Cual exorcista luchando contra el invasor, gesticulo con las manos, haciendo signos de los más antiguos, incluso los sumerios que en su mitología llegaron a inspirar a Lovecraft para escribir su genial ficción.

Intento refugiarme y fingir que no les escucho, y tampoco funciona. Siguen llamándome.

En algún momento deseo que mis palabras se vuelvan fulminantes, únicas y efectivas, y que logre que finalmente desaparezcan cuando, luego de tomar aliento, grite de mi ronco pecho:

¡VÁYANSE A LA CHINGADA, PINCHES TESTIGOS DE JEHOVÁ!

En serio, estos cabrones no entienden. Y entre ellos, los de cobranza del banco, la nopalera que pasa por la calle con su voz de pito, y el carro con altavoz que vende pan, no mames.

Quisiera mudarme a una colonia privada. O a un sitio apartado mejor, a ver si por fin dejan de joder.

...

11 comentarios:

  1. Mi buen rev. Alex, yo le pediría que me lleve con Ud... Pero entonces sería yo quien no lo dejara En paz :(
    Besos y abrazos

    ResponderEliminar
  2. Me recordaste un poco el cuento "Legión de conspiradores" de Richard Matheson.

    La verdad, no creo que irte a vivir a una colonia privada resuelva las cosas (en la parte de los testigos de Jehová quizá sí), pero creo que siempre habrá algo o alguien que haga ruido y te moleste o que no esté de acuerdo con tu estilo de vida y que tendrá la osadía de intentar hacerte cambiar.

    Confieso que yo he pensado muchas veces en cambiarme de casa debido al ruido que hace el vecino de arriba, pero sé que irme no resolverá eso y que quizá en un posible nuevo hogar también tenga un vecino ruidoso.

    Pero no quiero acabar como el protagonista del cuento, que en algún sentido realiza una fantasía que quizá todos hemos tenido. Bueno, si no los has leído no te arruino el final :P

    ResponderEliminar
  3. haha, chavana anunciando el pan en esos carritos... hahaha

    no les abras a los testigos
    no le contestes a los del banco (yo solia desconectar el telefono de la casa pq me hartaban)
    la de los nopalitos y pipian.... pffffff hahahaha

    todo esto que dices es lo unico que no extraño de vivir en la antigua casa, por aqui donde vivo ahora (colonia privada) no hay nada de eso........... peeeeeero hay una cantidad colosal de perros...... los vecinos de enfrente, tienen 14 labradores.... la de al lado 7 chihuahuas (y a veces mas, pq la hija trabaja en una asociacion de esas de recolectar perros de la calle), otro vecino de la cuadra tiene 4, el del otro lado tiene 2.... mas las 2 que yo tengo............

    mi solucion a eso fueron los audifonos (de dia) y de noche tapones para los oidos..... ladran demasiado..

    que estes bien

    ResponderEliminar
  4. POR LO MENOS ELLOS EN SU JALE SALEN A LA CALLE!!! NO COMO TU ENCERRADO PINCHE PANZON AMARGADO QUE NADIE QUIERE SALIR CONTIGO! PNDEJO

    ResponderEliminar
  5. La mejor forma de combatirlos es enfrentarlos.

    A una señora de la iglesia que me fui a visitar le hice varias preguntas y cuestionamientos y me dijo que mejor despues regresaba con el teólogo porque ella no podia dar respuesta.

    Al de los tamales mejor le pido uno verde en torta y un atole de fresa.

    A los del banco les cuelgo

    ResponderEliminar
  6. Disculpe... Tendrá un momento para hablar de Jehova, nuestro Salvador?

    ResponderEliminar
  7. cuando vuelvas a escucharlos acercándose hacia ti, aceptales la palabra hermano, pero no sin antes condicionarlos indicándoles amablemente que si tu estas dispuesto a escuchar sus pendejadas ellos van a tener que escuchar como les platicas toda la saga de star wars, desde el episodio I hasta el VI pasando por la guerra de los clones y por shadows of the empire.

    ResponderEliminar
  8. ichigo:

    La paranoia ES una de las tantas formas de psicosis.

    ResponderEliminar
  9. Mi estimado Alexander. Todos, en algún momento de nuestra vida, nos hemos tenido que enfrentar a estos especímenes. Un conocido colega bloggero tenía, como decirlo, un talento particular para perturbar a los Testigos de Jehova:

    http://librepensar.blogspot.mx/2009/12/el-senor-tastoan.html

    El segundo método descrito me parece el más efectivo...

    Saludos.

    ResponderEliminar

Puedes comentar como Anónimo sin tener que ingresar con tu perfil de Google o algún otro. Solo selecciona del menú "Comentar como" y elige entre dejar Nombre y URL que desees, o solo Anónimo. Gracias por visitar.