7 mar. 2014

Recomendación de libro: El Fabricante de Lluvia


Hay ocasiones en que a uno le preguntan qué libro recomendaría, que sea bueno y fácil de leer. Esta pregunta viene usualmente de alguien que no tiene el hábito de la lectura, y ya sea por interés genuino o solo por tener de qué hablar ante su circulo de conocidos, uno es responsable de dar una acertada recomendación. Después de todo, ¿cómo se puede señalar a los que no leen, si los que sí lo hacen les mandan al diablo cuando intentan acercarse, aún si es con mediano entusiasmo?

Mi recomendación es El Fabricante de Lluvia, del autor de ascendencia indio-americana William Camus. Y debo aclarar, el que sea una lectura breve y digerible no le resta valor, pues aparte de brindarnos un relato entretenido con veladas referencias a lo que es la novela llamada picaresca, brinda tanto reflexiones morales como también de fe y conocimiento; poniendo frente a uno el conocidísimo dilema: ¿Magia o ciencia, están en conflicto o trabajan juntas? ¿Lo que muchos llaman magia es algo que eventualmente se entenderá y vinculará bajo el ojo científico? Esto último fue definitivamente lo que me atrajo cuando lo leí por primera vez, siendo un niño apenas entrando a la adolescencia.

La historia ocurre a lo largo del territorio estadounidense, a fines del siglo XVIII; con Texas y el resto del territorio perteneciendo aún a México. Es cuando el país estaba lleno de agresivos cowboys, el ejército situado aquí y allá combatiendo a las tribus pieles rojas, y el fenómeno religioso con tintes nacionalistas en auge con sus predicadores viajando por todas partes: católicos, luteranos, cuáqueros, calvinistas, anglicanos, y otros.

Con el choque de ésta diversidad de creencias y las tradiciones de los nativos (los verdaderos nativos) americanos, el entusiasmo estaba en cada grupo por lograr más adeptos, y las conductas y pensamientos extremos llegaron a un punto de ebullición. Surgieron incluso los predicadores independientes, que anunciaban la "buena nueva" sin ser ministros oficialmente afiliados a ninguna iglesia. Algunas veces eran sinceros; otras más, sencillamente estafadores o habladores procurándose ganancias o minimo un sustento con lo que hacian.

Es ahí donde se introduce el Fabricante de Lluvia. Al leer el libro, puede haber discrepancias sobre si éste Fabricante es único, o hay otros como él. Sea como sea, la historia es sobre ése en particular: Gaho, un mestizo de cabello rubio y ojos de color, y a su vez las facciones y tono de piel notoriamente semejantes a los nativos americanos. Cuando el protagonista, el niño de 12 años de nombre Pete Breakfast, lo ve por primera vez, es notorio que el hombre es un solitario y no alguien que se acomode en grupo alguno o socialice. Viste totalmente de negro y con sombrero, le habla a la gente como le da la gana o sencillamente les ignora. Pete le conoce y se presentan cuando Gaho baja de un barco, en el muelle donde el niño habia estado trabajando para una compañia familiar que distribuía algodón.

A Pete no le habia ido nada bien. Una madre ausente y desconocida desde un principio, y un padre que fue un borracho reformado que tenía poco de haber fallecido, situación que forzó al niño a tomar distintos trabajos. El cinismo y poca ética de algunos de sus patrones a momentos recuerda las situaciones relatadas en el Lazarillo de Tormes, pero con una respuesta más aterrizada y sin mayor gracia por parte de un menor de edad moviéndose en el mundo de los adultos.

Gaho, el Fabricante de Lluvia, asombra a Pete por primera vez haciendo algo muy simple: saludándole con respeto, y tratándole como a un igual, interesado en que éste se presente y le diga su nombre. Sin duda algo que no acostumbran muchos. Luego de ésto, el "hombre de negro" (como se refiere Pete a él) le toma como aprendiz y compañero prácticamente sin preguntarle. Le dice que terminando sus viajes, seguro el color estará desgastado por la contemplación de magníficos paisajes. Antes de partir, con su imponente figura y forma de hablar, va con los antiguos patrones de Pete y obtiene la retribución que le debian al niño cuando éste trabajaba para ellos.

El Fabricante de Lluvia

Al pasar el tiempo, la duda de Pete sobre qué hace o qué es un Fabricante de Lluvia sale a flote. Gaho le dice que habla todos los dias al dios Manitú, que conversa con el rayo y las nubes y hacer llover con la perfecta comunión que tiene entre los elementos, puede hacer que los muertos se levanten y los vivos mueran; pero sobre todo: "Curar las enfermedades que no existen".

Sin estropear la trama, lo que sigue es el conjunto de las aventuras del Fabricante de Lluvia y Pete Breakfast a lo largo del territorio estadounidense, topándose con peculiares y no siempre agradables personajes cuyo comportamiento presenta una constante: ven con miedo e impulso inicial de rechazo al hombre-brujo que no saben si es enviado por Dios o Satanás, pero a su vez quieren servirse de sus dones y conseguir lo que se pueda de él.

Gaho, por su parte, realiza sus actividades sin importarle mucho lo que los otros piensen o sientan, manejándolo como un negocio. Y entre sus lecciones, simplificadas por tener de discipulo a un niño que no fue a la escuela y no sabe ni leer, la ciencia se abre paso y es resaltada su importancia en conjunto con lo ritualístico y misterioso. El hombre llamado Gaho, uno de los que podrian ser varios Fabricantes de Lluvia, se mantiene como un pesado e inmovil elemento justo enmedio de lo mágico y lo científico, persistiendo hasta el final la duda: ¿El hombre contaba con poderes y dones especiales, o es la habilidad adquirida y cultura diversa, sin olvidar una inteligencia notable, lo que le permitía hacer tal o cual cosa?

Un libro sencillo de leer y asimilar, para aquellos que deseen darle un vistazo. Y si hay interés en otras obras del autor y la temática de nativos americanos y el hombre blanco transformando su mundo, se encuentran otras obras suyas como El oro de los locos, Un hueso en la autopista, Una india en las estrellas, Aquel formidable Far West, entre otras.

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