7 sep. 2015

La peor ruptura amorosa de mi vida


Muchas personas ventilan en su blog o redes sociales sus problemas, ya sea por obtener aprobación o el sencillo hecho de dejar ir cosas que están como en una olla de presión, buscando escape de forma desesperada. De entrada no es el mejor recurso, lo mejor sería acudir a terapia y abordar alternativas de cambio en su vida, pero es a fin de cuentas una solución que les funciona.

Yo mismo lo hacía, hace ya años. Para los que escribir es nuestro gusto a veces convertido en vicio, es lógico que de pronto cedamos a la compulsión de abrirnos a los ojos y juicios de conocidos y extraños por igual, en internet. Y muchos lo hemos hecho de una manera sincera, no como algunos otros personajillos que mediante excusas como "es que es mi personaje, no soy yo" o "es que internet no es el mundo real" creen que tienen un pase libre a tejer mentira tras mentira y aprovecharse de ello para obtener simpatía y a veces hasta dinero.

Otros no lo hacemos por eso, y las cosas que contamos, como eventos tristes del pasado, tragedias irreversibles, decepciones varias con gente, son genuinas. Porque sabemos que nuestra calidad como personas se refleja en lo que decimos y hacemos, y no en lo que mañosamente pretextamos.

El motivo por el que en la presente entrada abordo la que ha sido la peor experiencia post-relación de mi vida no es por obtener simpatía, y tampoco por volcar la culpa o el disgusto de quien lo lea hacia la otra parte. Es por un motivo superior a ese: dar el ejemplo, y animar a que eviten situaciones así. Aunque abordo temas varios, una constante en éste blog es el querer que lean para prevenir que algo malo les pase. Sé que aunque unos no quieran creerlo, hay uno, dos, quizá tres escritos donde ese fue mi enfoque.

La peor experiencia post-relación de mi vida, fue con una chica a quien nombraré "X". ¿Qué original, no? Pero sirve su propósito. En fin, X es alguien con formación de posgrado y una carrera científicamente orientada. Alguien que aparte de ser guapa y simpática a la vista, es inteligente y culta. Debido a lo anterior es que llegó a significar lo más importante para mi luego de dejar de lado una coraza que me había construido hacía mucho tiempo.

Cuando la conocí, es ella quien me agregó en Facebook. Resultó que era lectora de mi blog. Le agradecí por seguir mis debrayes mentales y nos empezamos a conocer más. Pronto hicimos una amistad. Por ese entonces, vivíamos en ciudades distintas, pero al paso de los meses volvió aquí mismo, que es al igual que en mi caso su ciudad de origen. Ya cuando llegó, nos vimos en persona y empezamos a salir, hasta que la amistad se convirtió en algo más.

Relatar los buenos momentos tomaría mucho tiempo. Que les baste con saber que X y yo en principio tuvimos algo bueno, y resultamos tener tantas coincidencias en nuestra forma de pensar, experiencias, y personas conocidas (particular en cuanto a eso, demasiados conocidos en común, y aun así no nos habiamos encontrado antes). El problema surgió al respecto de dos cosas: su negativa a aclarar lo que pensaba hacer sobre los vestigios de su relación pasada, además de que de forma continua decía que se iría a continuar su posgrado a otro país.

Para quienes tienen tiempo visitando este espacio y me conocen, saben que no me gusta el pisar terreno inestable en cuanto a nada. Tanto que llega a ser algo patológico en mi, puesto que imaginar que en la vida vas a encontrar cosas que son 100% libres de riesgo es absurdo. Todo aquello por lo que te lances en la vida en pos de la felicidad, si es real, tiene su porcentaje (menor o mayor) de riesgo de causarte un daño. Físico, emocional, o ambos. Lo que puede dar placer y bienestar te puede también enfermar y hasta matar, lo sabemos todos. El problema es cuando esa desconfianza y coraza te hace creer que es obligatorio, lógico, y razonable el hacer a un lado todo lo que apenas comience a dar tintes de inseguro o riesgoso.

Si ésto fuera un diagrama de Venn, es aquí donde estaría la intersección en el plano de Responsabilidad (Culpa, si quieren algunos llamarlo ahi) entre X y yo. Ella jamás respondió a una razonable petición de que aclarara de una vez por todas si quería saltar a la completa relación seria eliminando todo sobre la anterior, ni quiso hablar claro sobre si en realidad se iba a mudar lejos. Todo fue siempre un "creo que sí lo haré, eh, no sé cuando pero sí" que contribuyó a mi estrés, enojo, y eventual partida de su lado.

Me fui, viendo la posibilidad de ser lastimado, tal cual un fóbico argumenta que no sale a la calle porque lo atropellarán, dado que a diario atropellan a muchos. Bajo un resquebrajado intento de lógica que en ese entonces parecía bien sustentado, cometí mi parte del error: no entender que si quería dar ese salto a intentar ser feliz y hacer feliz a esa compañera que tenía conmigo, debía dar el salto asumiendo riesgos, como todo adulto maduro debe entender. Y si no estaba dispuesto a hacerlo, irme de forma tranquila, sin enojos ni reclamos. En vez de ello, al error de indecisión de X se añadió el error de impulsividad y cerrazón mío.

Tiempo después le busqué, queriendo enmendar las cosas. Ya estaba con alguien más. El mismo mes que se deshizo la relación que teníamos, empezó a andar formalmente con alguien de su grupo de amigos. En total, le busqué en persona en dos ocasiones, mas una veintena de mensajes por Facebook. Eso, sin llamadas de teléfono u otras cosas, fue el total de mis intentos de buscarle e intentar rehacer lo perdido. ¿Por qué menciono todo esto? Bueno, por la sencilla razón de que se atrevió a acusarme de acoso. Y a torcer los hechos para hacer que su gente cercana me amenazara.

En el pasado, tuve como muchos una serie de relaciones que terminaron mal por diversas razones. Hubo quienes me fueron infieles, quienes se quedaron con dinero mío, una en particular a quien amaba con total entrega que me acusó de ser yo el infiel como excusa para irse (dejándome en uno de los estados más deplorables de duelo no resuelto en mi vida, pero eso es un relato para otra ocasión), y de todos modos puedo asegurar que no vi nunca tan mala intención en alguien en cuanto a torcer los hechos y azuzar gente contra alguien se refiere.

Ocurrió que luego de las últimas veces que le envié mensajes, donde en efecto, más de una vez me dijo no querer nada y ni siquiera sentirse dispuesta a hablar conmigo, había dejado el asunto de lado mientras manejaba otros asuntos que tenía entre manos en ese entonces. X estaba en mi mente día y noche, pero ya a ese punto y habiendo transcurrido meses de que intenté arreglar las cosas, ya habia llegado al punto de dejar las cosas así. Pero ocurrió que un día quedé de verme con un amigo de la carrera precisamente cerca de la que fue mi facultad, que coincidió a su vez estar cerca del sitio donde X trabaja. Iba a verle en un Carl's Jr. en una avenida cercana.

Iba yo caminando cuando vi venir en dirección opuesta a X, con un paraguas para cubrirle del terrible sol. Cuando pasó de largo ni estaba seguro de que fuera ella. Y oh, estúpido de mi, se me ocurrió dar vuelta y acercarme diciendo "¿X, eres tú?". Como respuesta tuve una serie de gritos y acusaciones, diciendo "¡Esto es acoso!" mientras apretaba los dientes y se le enrojecía la cara. Solo un par de veces logré que dejara de hablar, y por la ansiedad del momento (por no hablar de la escenita en plena calle) le dije otras cosas, pero no me permitió hablar, para decir a lo que iba en verdad. Raro, porque tratándose de alguien que sé que es inteligente, no me explico cómo iba a creer que si estaba yo "acosándola" iba a pasar caminando de largo y todavía con la duda de si se trataba de ella caminando bajo ese paraguas o no, y haberme tenido que regresar caminando para averiguar si lo era. Luego de una escena lamentable y torrente de insultos después, se fue.

Y debí saber que ahí no quedaría. Porque verán, ¿recuerdan que les dije que X y yo teníamos mucho en común? Eso incluye las cosas malas.

Muchos grupos de amigos son disfuncionales, la mayoría. Los míos lo fueron, y hasta formé parte de agrupaciones que sobrepasan esa categoría y se van peldaños más abajo. El de ella no se quedaba atrás. Entre su gente, X tenía (o tiene, no lo sé) a un ex-novio suyo que aún se mantenía cercano y juntándose con ella a tal grado que yo siempre le decía que era su "novioexnovio". Bien, pues el novio formal actual, el novioexnovio, y un arrimado tercero queriendo quedar bien se presentaron junto con ella a mi puerta, en mi casa, a amenazarme.

Siempre me ha causado malestar el ver esa dinámica donde los tipos juegan a ser los protectores, los caballeros en armadura, y a su vez en una especie de conducta tribal de posesión de la mujer. Una cosa es ser protector y apoyar a tu amiga o familiar, y otra caer en una conducta que está a nada de ser pandillerismo. Cuando salí, el exnovio es quien se puso agresivo, gritándome que soy un pinche psicópata en plena calle, y estupidez y media. El novio formal no se puso agresivo, he de reconocer, pero cuando crucé la mirada con él y luego miré a X, quien se sonreía de oreja a oreja luego de hacerle una seña al exnovio para que dejara de gritar, me quedaron claras muchas cosas: X no solo me había dejado como un villano, o el "malo de la película", sino que además había regado por completo todas las cosas sobre mi que le había contado en confianza.

De forma torpe y confiada, le conté a X durante nuestro tiempo juntos mi historia familiar completa, mi historia amorosa e íntima, e incluso mi historial médico tanto físico como mental. Sí, lector, si quieres llamarme estúpido aquí a este punto, lo acepto. Yo mismo me lo he dicho muchas veces al recordar esto. En la completa apertura que tuve con X, mas que con ninguna otra mujer en mi vida, lo único que me faltó dar fueron dos cosas: acceso a mi cuenta bancaria, y acceso a mis redes sociales. En cuanto a los demás datos, el libro abierto estaba ahi para sus ojos.

Y ahora ahí lo tenía, frente a mis ojos. La mirada condescendiente pero a su vez de incertidumbre hacia mi del novio formal, el mote de "pinche psicópata" y otros saliendo de la sucia boca del patán del exnovio gritando fuera de mi propia casa, la pose defensiva y desconfiada del tercero, y a fin de cuentas el hecho de que fueran en montón, dejando ver lo obvio. Bien pudo haber ido el novio solo, si ya le habían dicho en donde era. U otro de ellos, si en verdad quisieran encararme uno a uno en condiciones justas. Detesto a quienes se valen del montoneo, debo señalar. Mas con todo esto no había asomo de duda: X había contado todo, hasta la última palabra. Los antecedentes, sobre todo los malos, estoy seguro. Lo que yo en mi pasado solía hacer y mi forma de pensar y reaccionar. Habían ido en bola por el loco, el "monstruo del pueblo". Esperarían que saliera aullando y tirando mordidas mientras me rasgaba la ropa, o qué sé yo.

Escuché las necedades que tuvieron por decir. Se me acusó casi de forma conspiranoica de que había averiguado el lugar de trabajo de ella, y que por eso le había dicho la última vez que hablamos que sí sabía dónde estaba trabajando. En sus fantasías, habrán imaginado que tenía yo a un avión drone siguiéndola o que andaba yo hackeando bases de datos gubernamentales. ¿Y la verdad cuál fue? Simple: ella tenía dos cuentas de Facebook que usaba, y ambas me las mostró. En la segunda puso su lugar de trabajo, y lo dejó en Público. No sé si así lo tenga ahora aún, pero así es como supe de donde estaba laborando en ese entonces, por lo cual (si mal no recuerdo) hasta creo la felicité en uno de los mensajes que le había enviado. Y esa vez que me la topé, es por lo anterior mencionado que le dije "Sí, ya sé que por aquí trabajas". No era por joder, se lo dije tan solo porque era la verdad. Argumentó X que soy alguien que sabe investigar en cierta medida y hasta ha tenido empleos que involucran eso; y sí, es cierto. Sé hacerlo. Pero olvidó que le había ya prometido dos cosas: que nunca revelaría sus cosas personales, y que nunca la andaría investigando. A diferencia de ella, yo sí sé cumplir lo que digo.

El darme cuenta de eso, en esa escenita estilo pandilla de secundaria yendo a buscar a un compañero luego de clases, me dio una rabia y decepción como pocas veces en mi vida. Alcancé a decirle que no se preocupara de que la volviera a buscar, y me di la vuelta. Al darles la espalda, aún me esperaba que alguno intentara hacer algo. No lo hicieron, y simplemente se largaron, permitiendo que pocos días después se extinguiera cualquier buena opinión o sentimiento hacia la persona de X. La eliminación de rastros de ella incluyó una baraja de naipes que me había regalado, traída de otro lado, junto con otros recuerdos relativos a ella, y en internet sus comentarios y mensajes en todo lugar manejado por mi.

En otros casos relatados, ya he aclarado no ser quien lanza el primer golpe, incluso ante el mayor provocador verbal. Está muy en el pasado la época en que con gusto me lanzaba al conflicto. Creo que lo demostré de nueva cuenta en la forma en que manejé semejante afrenta como es el que vengan a molestarte a tu propia casa, acusándote de cosas que no eres. Más aún, me dijeron todavía que "estaban listos para poner denuncia ante las autoridades", la cual con gusto habría respondido de ser citado. Así, ante el desahogo de pruebas, peritaje psicológico, y los dimes y diretes propios del Ministerio Público habría quedado por tierra una acusación tan estúpida viniendo de gente que ni cara tiene para criticar a otros.

Deseo sea una lección para individuos de cualquier edad que lean esto. No puedo decirles si el hacer una coraza a su alrededor lo vale o si es un completo error, pero lo que sí es tremendamente incorrecto es irse al otro extremo y depositar la totalidad de tu historial y confianza en alguien. El 100% es para ti y tu conciencia, no para alguien ajeno que por cercano que parezca, no sabes qué circunstancias le harán cambiar. De igual manera, no juegues a rescatar lo irrescatable. En particular si lo irrescatable es una persona que nunca te dejó claras sus intenciones a la larga, y que por tanto nunca conociste del todo. ¿Vas a invertir tiempo y energía luchando? Que sea en tus metas y sueños, no en la aprobación o compañía de quien quedó lejos de ti, independientemente de por qué razón pasó. No cometan los errores que yo cometí. Mucho menos se vayan a pelear por malentendidos que no lo ameriten; si se lucha debe ser por algo que lo merezca, y no solo porque sí, o por creer que tienes que demostrar algo.

Desde ese incidente, no he vuelto a saber de X. Exageró las cosas y torció los hechos de situaciones y eventos para empobrecer mi imagen, y esa amplia sonrisa que le vi esa ocasión me dejó en claro el gusto que le daba haberlo hecho, sin olvidar el haber contado sobre mi lo que como muestra de afecto le confié. Alguien que olvidó las cosas que sí hice bien, y de apoyo y solidaridad con su vida y su persona. Jamás quise molestarla ni cosa mala alguna; todo lo contrario, en verdad la quería. Mi conciencia está tranquila en cuanto a qué si hice y qué no, independientemente de qué crean o digan terceras personas.

No me la he encontrado en ningún lado, y ninguno de los que vinieron se volvió a aparecer aquí. La pregunta obvia es: ¿La odio, o le deseo mal? No, nada de eso. No tengo ningún mal deseo o pensamiento hacia su persona; que le vaya como sus decisiones y la cadena de eventos dicten que le tenga que ir. Hasta aquí el relato y la lección, que en verdad espero de algo les sirva.

...

11 comentarios:

A.S dijo...

Sé lo difícil que fue todo ese proceso, que si bien no podemos decir que fue a tiempo que te diste cuenta de como era esa tipa (ya que te habías desnudado todito) fue y será una lección muy importante en tu vida. A partir de esa experiencia podrás replantear todo aquello que quieres dar y recibir de alguien y si bien no estas exento del dolor, lo podrás manejar de una mejor manera.

Reiterando mi sincera amistad y esperando que tu sentido arácnido pueda detectarlas a tiempo para no volver a verte así ;)

Saludos!!!

TeReSa dijo...

Es extraño como personas que una misma califica de inteligentes y racionales, dan unos cambios de personalidad y muestran sus mañas en situaciones de crisis.

Un abrazo...

Ian Keller dijo...

Reverendo, muchos hemos pasado por eso, me incluyo, y duele, duele harto, pero es la forma en que la vida te enseña, a puño limpio. Ánimo que el mundo no es tan pequeño como se cree y te puedes llevar sorpresas agradables cuando menos te lo esperes. De esa X ni hablar. Polvo al polvo. Saludos Reverendo.

oscar dijo...

Sopas, hasta con posibles golpeadores tocando a tu puerta...

Alexander Strauffon dijo...

Molto grazie. (abrazo)

Mariela Garcia dijo...

Hola Alexander, mucho gusto por cierto. (*siempre suelo ir a leer el primer post, pero esta vez no pude, y me leí directo el link que compartiste en G+*)
Que complicada la cosa, al terminar relaciones creo que en cierta forma conocemos cierto lado de nuestras ex-parejas que nunca pensamos conocer... bien me lo dijo un centenar de veces mi padre "Nunca terminamos de conocer a la gente", y es así, creo que solo he tenido un gran LÍO al terminar una relación, una serie de momentos incómodos que por querer ser "racional" me los gane. Pero lo tuyo es realmente "doloroso", de todas maneras según lo que escribes, no la odias?, creo que es lo que siempre deberia pasar, "NO ODIAR A QUIEN AMASTE ALGUNA VEZ", incluso después de que te haya hecho las peores bajezas, creo que al odiar simplemente nos aferramos a "sentir" algo por alguien por quien no deberíamos sentir nada. Aunque para muchas personas es mejor "ser odiado" a ser ignorado... en fin, mucho gusto! nos estaremos leyendo.

Abrazo.
Marie.

Maggie Dallospedale dijo...

Querido Alex, yo tambien lo he hecho... y a veces es positivo porque muchas personas te escriben en privado y te cuentan su opinion.
Yo recuerdo uno de tus post y siempre me has hecho reflexionar mucho.
un abrazo
ps: son meses que logro hacer uno solo de post en tres idiomas... el cansancio y la falta de tiempo
Maggie Dallospedale Fashion diary - Fashion blog

**Lucerita-Asíntota** dijo...

Me aventé toda la historia completa y me quedé pensando seriamente que hay personas demasiado patológicas ahí afuera (con esta ya van cinco en mi lista, todas por amigos y conocidos). En fin, considero que siempre es bueno exponer lo que llevamos dentro ya sea para hacer catarsis o para ver post atrás y recordar con alegría o con un "Qué pendejo/a estaba entonces..."

Anyway, me hiciste recordar las sabias palabras de mi Psiquiatra cuando comencé mi más reciente relación: "El amor, aunque es cosa de dos personas, nunca es equitativo. Nadie puede ni debe dar el 100% de sí mismo a la otra persona y al mismo tiempo, él o ella no nos otorgarán el mismo porcentaje, porque dicho así sería irreal, algo que solamente pasa en las canciones y películas..." O algo así, por ahí iba la idea. Y coincido con Mariela, a pesar del lío que es terminar una relación, odiar a quien nos hizo mucho daño es aferrarse a una idea que no debería estar ahí. Y de nuevo citando al Psych "Hasta el no sentir algo por nadie, es una mentira, porque sí sentimos algo... Se llama indiferencia..."

¡Saludos!

Deadviny Dufter dijo...

.-.

Nefertiti Munguia Triana dijo...

Ya cuando la gente se pone en un plan tan extremo lo que queda es retirarse sanamente, porque luego entre más atención se les ponga más se emocionan y se sienten importantes cuando no lo son

Saludos, seguiré por acá

Guerrero dijo...

Siempre te he admirado, al escribir sobre todo, eres alguien a quien se puede seguir los pasos, pero también me he visto en un espejo más de una vez al leerte, no dejo de hacerlo, pero sí de comentar eso es evidente. En particular esta publicación me hizo de darme cuenta de algo, a veces me cuesta leerte por lo que decía al principio, es verme en un espejo, y de una u otra forma el no dejarte un comentario puede ser ese intento de mantener distancia en algo que no es posible.
La vida es todo un camino, uno peculiar. Ojalá lleguen personas mejores.

Saludos!!