27 mar. 2011

Hermann Hesse: Lamento (1929-1941)

Teatro Magico Lobo Estepario

El ser no nos ha sido dado. Somos un río sólo
y dócilmente en toda forma confluimos:
tanto la noche como el día, catedral o caverna,
todo lo atravesamos, pues nos arrastra la sed por existir.
Así llenamos forma tras forma sin descanso,
y ninguna llega a ser patria, ni dicha, ni necesidad,
siempre de viaje, huéspedes para siempre,
no nos llama el campo ni el arado, tampoco crece el pan para nosotros.

Desconocemos lo que Dios piensa de los hombres.
El juega con nosotros, somos arcilla entre sus manos,
enmudecida y maleable, ni ríe ni solloza,
es realmente dúctil, pero tampoco se calcinará.
¡Ser convertido en piedra alguna vez, durar!
Siempre viva por ello está nuestra nostalgia,
mas también queda siempre un temeroso escalofrío
y nunca se hace pausa para nuestro sendero.
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23 mar. 2011

Quisiera ser como tu, Bill Watterson

Bill, tan unico en tu trabajo, dedicándole sus justas horas y a su vez, manteniendo su dignidad.

Admiro que pudieras negar la oportunidad de hacer fortuna al malbaratar tu obra, y en vez de ello, escogiste mantenerla intacta y dejar pasar esa oportunidad.

Tambien admiro el que demostraras que el arte no tiene por que limitarse a ciertas areas o estilos, y tampoco estar obsesionado en darle un grado o una calificación.

Amaste a tus personajes tal como debe hacerlo un verdadero escritor.

Bien por ti, genio ermitaño. Quisiera poder escribir, dibujar, y crear, como tú.

Hoy, en un dia en que la farándula pone atención a la muerte de Liz Taylor, yo más bien opté por dedicar mis pensamientos a ti.

Salud! Alzo mi copia por ti, creador de C y H.
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21 mar. 2011

Twitter cumple años


Entrando hoy, me topo con la dichosa noticia. Hasta que le hicieron un video homenaje. Como si fuera el aniversario de alguna obra de arte, como si de una cofradía de eminentes literatos se tratase.

Twitter es a la literatura lo que el Facebook es a la amistad.

Y no puedo entender por qué las celebridades le hacen tanta fiesta. Deberían considerarlo su máximo error. Antes, cuando lo enigmático rodeaba a las estrellas de cine y música, era mejor. Les hacía inolvidables. Ese halo de misterio provocaba el deseo, la expectativa, y lo demás que si alguna vez has sido fan de alguien, conoces de sobra. Ahora, gracias al Twitter, exudan su simpleza y pendejez.

Y ni qué decir de los usuarios normales. El 99% de lo que se dice en Twitter son cosas irrelevantes, cuyas vidas a su vez son irrelevantes y sin beneficio.

No es la gran revelación de internet, no es una comunidad maravillosa ni un lugar mágico de diversión en forma de palabras flotando e intoxicando a los presentes. Es una herramienta de contacto simple. Eso, y nada más.

Alexander Strauffon

He dicho.
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1 mar. 2011

Estoy mentalmente inestable, y dicen que soy "un riesgo"

Alexander Strauffon blog

En este día, mis amigos, el título de la página es más ad hoc de lo que nunca ha sido. Pues ahora es que les revelo, cual si fuera una conferencia de prensa, que se ha determinado formalmente que sufro una molesta inestabilidad.

Cuando se tiene un fijo diagnóstico sobre un problema de índole psicológico, el siguiente paso lógico es escoger las medidas a tomar, o como se diría comúnmente, escoger las armas.

Pero, esperen: sé lo que seguramente muchos piensan. No, no es que esté solo queriendo llamar la atención. Y no, tampoco es una forma de cosechar lástimas. Efectivamente, estoy mal. He dejado de tener los mínimos cuidados que se esperan en mi persona, y física y mentalmente estoy desecho. Desecho al punto de que, personas cercanas a mí y con preparación profesional clínica, me han manifestado la seriedad que ven en el asunto.

Yo también veo que es algo serio.

¿Por qué quise decírselos públicamente, para que quienes me aprecian, quienes me detestan, y a quienes les valgo madre por igual se enteren? Por dos razones: 1) No soy el primero ni el último en un serio declive depresivo que pone en riesgo su integridad, y 2) Les prometí, en algún momento, que aún mi peor momento de dolor, querría que se convirtiera en arte.

Soy un hombre que cumple su palabra. Y justo así es. Con una pena semejante, sin querer ya ni cuidar de mí, mi esperanza es entretenerlos, mi público. Entretenerlos, y a su vez dejarles una lección. Y si no he de servir, al menos terminar sirviéndoles como mal ejemplo.

Alexander Strauffon blog

Me dicen que debo actuar. Hacer lo que sea, antes de que la situación se ponga peor conmigo, dado que ya lo único que logro obligarme a hacer es el ir a laborar.

Las opciones se han reducido a las siguientes. No, mis queridos haters, no voy a incluir la opción de suicidarme. Tengo que publicar mis obras primero, y ya después considerarlo, no antes. Pero, hey... echen un vistazo a las opciones. Y si tienen la voluntad y el tiempo de recomendarme alguna de ellas en particular, la caja de comentarios es toda suya.

Ah, sí.. y agradezco a amigos cercanos, su compañia durante esto y el que toleren semejante espectáculo.

Opciones

1) Establecer el uso regular de drogas sintéticas y blandas para así manipular el estado de animo y, eventualmente, conseguir estar bien.

2) Poner en manos de la psicología clínica el caso, retornando con la terapeuta que ya lo manejó antes.

3) Asumir el nivel mayor de seriedad que ha tomado la situación, y en vez de la psicología, optar por la psiquiatría, y que sea un tratamiento especializado.

4) Hacer negación al problema unicamente con grandes dosis de alcohol y tabaco.

5) Invocar a tal o cual deidad y seguir sus ritos ciegamente hasta que el problema pueda ya no verse.

6) No hacer nada, dejar que el problema siga y ver qué tan lejos puede llegar.


El predicador no siempre predica, en éste caso está callado, y son sus voces, o sus letras, las que han de hablar.

Adiós por ahora.
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23 feb. 2011

Tres Microrelatos

Alexander Strauffon

1) "La caída de alas"

4 años habían pasado, y esa imagen que el hombre contemplaba en su vacía y oscura casa era tan triste como poderosa, una promesa de hacer eco de triste decepción.

Un pájaro. Plumífero testigo de angustias y alegrías, compañero de un individuo solitario sobreviviente de una guerra, cuyo modesto trabajo y particular visión de vida le permitían seguir, mas no seguir en compañía, y entre las paredes de esa casa que debió haber sido para una familia, el cantar alegre de esa ave resonaba, estuviera el amo o no ahí.

Inmóvil.

Ahora no cantaba, no hacía ruido o movimiento. Y el hombre se sumió en dolorosas remembranzas mientras esos ojos del ave le miraban, ya sin ser ojos vivos, y la propia sombra del hombre era la intangible mortaja cubriendo el cuerpo de ese compañero, ese minúsculo animal que era su amigo.

"Todo mundo se va", le dijo su primera mujer al abandonarlo. Y al apartarse unos pasos de la jaula donde el ave yacía en permanente silencio, su mano torpe jaló una silla y se sentó, vacilante. Encendiendo un cigarrillo dejó escapar el denso humo lentamente, como el hálito de dos enamorados paseando en el invierno.

4 años habían pasado desde la llegada de ese amigo emplumado, los mismos 4 años de la partida de ese inolvidable amor. "Pero, ¿quién lleva la cuenta?" - dijo él - "4 es un número tan lejos de lo sagrado. Dicen los hombres santos que es el 3 el número de las Personas de Dios. 7 es el número del Santo Salvador. Y comparando éste 4 que como tatuaje en mi vida se marca con tales santos números, o le sobra, o le falta. Y el que sobra realmente soy yo."

Por supuesto, no hubo quién le oyera al pronunciar tal reflexión. Solo quedaba hacer lo propio e ir a dormir, pues el siguiente era otro día similar que aguardaba, y había que trabajar...


2) "Los Magos"

- ¿Perla? - dijo el hombre entre 30 y 40 años de edad, entrando por la puerta de la tienda de libros - ¿Perla, eres tú?

Hacía un frío considerable en la ciudad. De ese frío que cala más, habiendo pasado las fiestas, que no va ya acompañado de adornos y canciones y mil festividades. "Al final, sólo queda el frío..." - parecía oirse a una voz decir.

Pero no hubo tiempo para que el hombre atendiera a eso que creyó era una voz de alguna parte, pues la mujer a quien habia interpelado se irguió. Tez blanca, cabello oscuro cayendo sobre sus hombros, y de esa complexión tan especial que no es gordura ni delgadez y que tanto incomoda la obsesividad estética de muchas.

- ¿Eres tú? - dijo Perla - ¡Sí, eres tú! - Le abrazó afectuosamente. Algo de agua cayó del cabello de su amigo al hacerlo, pues la lluvia acompañaba el de por sí pesado clima - Te ves muy bien. ¿Cuánto ha pasado ya?
- Mucho - le contestó él - Y es bueno verte.

Y la conversación siguió hasta convertirse en la conocida invitación a tomar una taza de café. Fueron a una de las conocidas cadenas tan hábilmente colocadas en la mente de muchos, y se sentaron a tomar sus bebidas calientos. Los dos magos eludieron el tema, pero bastaba el que uno viera la mirada del otro para darse cuenta de lo que en realidad deseaban preguntar: "¿Qué sucedió con el círculo?, ¿Es cierto lo del portal?, "Son verdaderas las señales que estamos viendo ahora de acuerdo a...?"

Por supuesto, las palabras clamaban por salir. Pero, ¿por qué arruinar la noche? Antes que dos magos, eran dos amigos, y si ese peculiar momento desembocara en una más larga conversación y caminata, o en ambos haciendo el amor intensamente en algún lugar, puede que ahí estuviera toda la magia que un humano pudiera realmente necesitar.


3) "El hombre y su eterna expectativa"

Un sujeto pulcramente vestido, sentado en la banca de un parque, terminaba su cigarro y su café. Educadamente, fue a tirar el vaso a la basura.

Y ella, su acompañante, joven y morena belleza de largo cabello lacio, lo miraba con seriedad. La particular mirada en que una mujer te juzga, evalúa, y calcula calladamente en consecuencia. Pone en una balanza lo que tiene y ha hecho, y lo que podría tener y hacer contigo.

- No viene - dijo él.

Ella respingó. Hizo sus ojos hacia arriba, diciéndole que tenían ya ambos 25 años, 5 de ser novios, y esos mismos 5 acompañándole a su espera al parque.

- Tiene que venir - respondió éste, decidido.

La chica cruzó entonces sus lindas piernas visibles gracias a ese vestido que tan bien le quedaba, el cual el hombre ni siquiera se había tomado la molestia de notar, y obviamente menos aún de elogiar.

Pero ella lo conocía. Así lo apreciaba. No tenía otra respuesta ante el dilema de estar con un hombre que era al mismo tiempo una luz de sol y una estéril e inmutable oscuridad.

- Hoy sí tiene que llegar. Debe de - dijo.

Con algo de impaciencia, ella se levantó y le dijo que se adelantaría. Afortunadamente, la casa donde ambos vivían estaba a unos minutos caminando desde ahí. Al irse, y sin voltear atrás, la joven le dijo en pocas palabras lo incompresible que era su espera para ella.

- Pues ya te lo dije, tiene que llegar - contestó él desde su asiento - En alguna ocasión tiene que llegar la oportunidad de volver al ayer...

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