17 nov. 2011

Tu celular es un aparato, no un pene

No al celular Strauffon blog

El buen Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, señaló que las mujeres, al ser niñas, podían percibir como desigualdad el que los niños contaran con pene, y ellas no, y concebir fantasías a nivel inconsciente de haber sido despojadas de ese símbolo de poder y control.

A su vez, lo fálico lo vinculaba a la importancia del papel del varón, y la generación de vida y dominio de su entorno. Muchos han querido refutar tales teorías, negándolas, diciendo que atribuir al pene la neurosis de muchos es exagerado...

Hasta que llegó la gente que probó tales teorías como ciertas: los obsesionados con sus celulares.

En estos días, chicos y grandes se valen del celular ya no solo para llamadas y mensajes, sino para entrar a redes sociales como Twitter y Facebook, jugar, hacer compras, y todos los extra que las compañías convenientemente le han añadido a tales aparatos.

Lejos de ayudar, a los jóvenes de ahora les aisla en una nube de apatía y desconexión con lo que hay a su alrededor. La costumbre de estar jugando con el celular, y más aún si es con los audífonos puestos, les convierte en blanco fácil de accidentes o de delincuentes. Y aún sin eso, les hace proclives a la ansiedad, el pánico hacia la soledad o a sentirse no incluído, e incluso al pensamiento de "miembro fantasma", el cual comunmente ocurre a quien ha tenido el inconveniente de perder una extremidad. Lo anterior, determinado en diversos estudios en 10 países.

Éstos muchachos lo sienten por no tener cerca su querido celular.

Antes había objetos de transición y apego, como la "mantita" o el juguete de peluche. Y existió una generación apegada a hablar por teléfono y a estar contactando a las estaciones de radio. Hoy es algo mucho más dificil, una dependencia tecnológicamente orientada, que atrofia los sentidos en más de una forma.

¿Cómo se los digo en la forma correcta? A la chingada. No soy de proceder correcta y educadamente. Mejor se los digo tal cual es: No mamen.

Una cosa es usar el celular para el trabajo, ocasionalmente revisar correos, y comunicarse, y otra el convertirse en un pendejazo que tiene un intestino en vez de cerebro en la cabeza, y se la pasa como pendejo jugando con su celular.

Algo muy desagradable es ir a cenar, o al cine, o a pasear a cualquier lado con alguien que a cada momento está sacando su celular. Peor aún: lo confrontas, diciéndole que si se aburrió o prefiere irse, te dice que no, que "sólo está revisando algo". Ve a que te revisen la cabeza mejor, pinche obsesivo de cagada.

Hace poco me topé a un individuo que dijo "no sentirse completo", si no tenía siempre la versión más actualizada del iPhone. Vaya que esa gente, los caudillos tecnológicos, han tenido éxito en crear una generación de consumistas ávidos por comprar una mugre sobrevaluada cuyo costo real de fabricación es como el 1% de lo que ellos están pagando en las tiendas por él.

¿Quieren ver el efecto de esa adicción desmedida? Asomémonos a la colmena de ignorantes más grande que existe en internet; por supuesto, Yahoo Respuestas:

No habia pensado en eso, pero de verdad que estoy obsecionado, con decirte que tengo 2 celulares, tal vez será por que soy victima de la tecnología.

Déjenme le doy su "mejor respuesta": Eres idiota, y un enorme desperdicio de órganos funcionales.

Si a ese detalle del celular, le añadimos las endemoniadas Blackberry, y a la gente que solo quiere estar conectándose "para ver qué hay o quién está", no cabe duda de que estamos en el hoyo. Y ahí es donde nos quieren los fabricantes de esas mamadas.

Un celular debe usarse para llamadas, mensajes, y bajo ciertas condiciones, para escuchar música. Y olvídense de lo demás. De la misma manera que no vas y te zurras en el lavabo, o no vas a lavarte la cara con el agua del inodoro, no me explico cuándo la gente dejó de hacer en sus computadoras las cosas que son ESPECÍFICAMENTE para computadoras. Vaya gusto de hacer sus cosas en una pantallita que, les digan lo que les digan, NO está hecha para eso.

Ahora tenemos adultos apendejándose con esos aparatitos. Y algo aún más alarmante: gente joven que no concibe su vida sin ellos, que no sabe escribir correctamente y lo hace abusando de abreviaturas y el llamado "slang". Absortos en una pequeña pantalla, sin capacidad de pensar o analizar cuando se mueven en el mundo real.

Hay un mundo afuera, gente. Y situaciones y gente real, no letritas y colores acomodados para estimular su vista.

¿Requieren más para aceptar lo dicho? Lean sobre quienes interrumpen hasta el acto sexual para contestar su celular. O tal vez les interese, en inglés, un artículo de señales de que estás obsesionado con tu teléfono móvil.

Saquen ventaja de la tecnología y aparatos a nuestra disposición, mas no permitan que nublen su juicio y sus habilidades de interacción y percepción. El permitirlo es como automutilarse. Háganse un favor, sean más humanos, y menos máquinas. El mundo necesita gente que no se deje llevar por la corriente y sepa marcar la diferencia.

Tú no eres tu celular, no eres ninguna otra de tus posesiones. Tus posesiones no te dan superioridad o diferencia de estatus. Y menos aún cuando permites que sean ellas quienes te controlen.

cellphone dildo Strauffon blog

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14 nov. 2011

Una fecha como hoy, hace años


Alexander Strauffon

(Anotaciones de la Summa Heretica, bitácora y libro de sombras de A. Strauffon. Récords al azar de conversaciones, vivencias, y acciones)

14/nov/99

- ¿Qué hiciste, cabrón? Creo que te excediste.

- Busco compensar el afecto. Ja.

- Quién sabe qué consecuencias va a traer ésto, Alexander.

- Ninguna que yo no pueda manejar.

- Pero quiero saber por qué lo hiciste. ¿La quieres?

- No. ¿Y tú?

- No lo sé...

La influí de tal forma que no fue poco, sino mucho. Quebranté su resistencia. No voy a sentirme completo hasta restituir lo que se debe. Lo esencial es convertir el entorno en algo parecido a lo que era antes.

- Halloween del 97. El día en que inicié a Shade...

- Sí, ya me acordé de lo que hiciste. No lo digas.

- Esa actitud tuya me enferma. Eres un pinche aguafiestas.

- ¿Por qué eres así?

- Realista es lo que soy. Demone también trató de hacerte entender, pero eres un necio. Te aferras a sentimentalismos idiotas basados en mujeres que ya no están. Yo no soy así. Y ya lo has visto. Me meto a las iglesias y me cojo a sus chicas "buenas". Me muevo entre fuego, sangre, coños, y cenizas.

- La vida del humano sin amor no vale. Es el único sentimiento que la alumbra.

- Qué emotivo. Bravo, bravo...

- Creo que lo que digo lo comprueba mi experiencia...

- ¡Chingas a tu madre, tú y tu experiencia! Es de lo más pendejo que te he oído decir. Tus experiencias, y las mías, la lección que dan es no confiar en nadie.

- ...

- No vamos a ser iguales solo porque andamos juntos. Tú abrázate a las piernas de quien quieras. Yo estoy con el Contradictor. Él es yo, yo soy él. Él es arte, es música y es letra. Es manjar y es orgasmo. Que me detengan mientras voy llenando mi tanque con combustible de placer. Que me detengan, si es que pueden.


Push me out...

Fuck my life...

I am so, so emotional...

State of emergency.

Burst the bubble.

Alone.

Useless, stupid boy.

It's no crime to escape.

Madness is my surface.


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11 nov. 2011

La Vagina

Vagina anatomia Strauffon blog

Se le alaba como "el fruto divino", es la meta del lujurioso, y del pudoroso en su mente también. Es de lo más notorio que existe en el físico femenino, y en productos y comerciales se le hace referencia como una influencia sobre la humanidad. Y por supuesto, hasta se escribe sobre ella, se hacen obras de teatro, etcétera.

La palabra viene del latín. Su interior tiene un recubrimiento de mucosa modificada, que a su vez recubre una estructura fibromuscular elástica. Tiene una gran capacidad de distensión, cuenta con los labios mayores y menores como portales a ella...

Y como dice Homero Simpson: "Podrías vender a tu madre por conseguir una".

El término "vajayjay" (slang para la palabra vagina) se popularizó aún más cuando la magnate de medios Oprah Winfrey lo utilizó en 2007 en televisión.

Y vaya que, como en todo, se puede hallar la forma de obtener dinero a costa de. Haciendo a un lado la prostitución, el uso que a todos les viene primero a la mente, hay productos de higiene y estética para la vagina, que le reditúan bastante bien a los cabrones que los venden.

Bettybeauty Inc. fue emprendida en 2006 por Nancy Jarecki y vende sus productos para el teñido del vello púbico en salones de belleza y tiendas de artículos cosméticos. El producto, que cuesta 14,99 dólares, funciona como un tinte ordinario de cabello pero tiene una fórmula segura para la zona púbica.

La empresa Energizer Inc. sacó en 2009 a la venta su rasuradora Schick Quattro Trimstyle que está dotada con una cortadora para vello púbico.

El comercial del producto, difundido primero en Europa, fue un éxito en internet. Mostraba mujeres bailando al ritmo de una canción llamada "Mow the Lawn" (Podando el césped)

Una vagina sana debe estar poblada por una colonia de lactobacilos, las mismas bacterias que se encuentran en el yogur (sean o no de bífidus activos y demás zarandajas). Los lactobacilos viven ahí dentro, protegidos del exterior, calientes, bien alimentados por las proteínas y los azúcares del tejido, y a cambio proporcionan protección frente a bacterias invasoras generando desinfectantes como el ácido láctico y el peróxido de hidrógeno. Por eso una vagina sana desprende un aroma similar al del ácido láctico del yogur y posee un pH del 3,8 al 4,5, más o menos la que tiene un vaso de vino (superior al café negro pero inferior al limón).

Ya una vez revisamos los tipos de senos. No podíamos olvidar: los Tipos de vaginas, o vulvas, más bien:

Existe la "vagina lechuga", con los labios menores hacia afuera, en ocasiones más grandes que los mayores.

Está la "silenciosa", que se ve casi totalmente cerrada.

También recordemos la "Guajolotera", que tiene una protuberancia colgante tan notoria, que parece que el Hombre Araña pudiera usarla para columpiarse.

Está "la pastelito", lisa y con olor a fruta. Es la que muchos hombres buscan.

También está "La Negra Tomasa", prieta y alegre.

Tenemos, por otro lado, al conocido "Oso". Por cierto, y ésto aplica tanto para mujeres como hombres: depílense, o mínimo pódense la zona del pubis y todo cuanto rodee a sus genitales. No es muy sexy para sus parejas el sentir que están hurgándole la entrepierna a un Wookie de la Guerra de las Galaxias.

"La Tarántula". Ésta también es peluda, pero además te envenena el ése, la infeliz.

"La Futbolera", inquieta y con fanáticos, y a la que todos le andan "metiendo gol".

También hay otro tipo de clasificaciones. Como las que éste individuo hace sobre el tema.

Me despido diciéndoles: mujeres, cuiden a sus vaginas en todas las formas posibles. Y hombres: trátenlas bien, pero no pierdan la cabeza por una.

Y recuerden, el Ojo de Sauron los vigila:

Ojo de Sauron

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sexy vagina women crotch

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6 nov. 2011

El post del "No Me Gusta"

Facebook

En éstos tiempos, donde la red social del millonario Mamadorverga (Zuckerberg) llamada Facebook domina, se ha vuelto común el famoso "Me gusta", que con solo un click le hace saber al mundo que tal o cual grupo musical, página, o cualquier otra cosa te agrada.

Y una de las cosas que más han demandado sus usuarios es el famoso botón del "No me gusta", el cual hasta la fecha no ha sido concedido. Solo han aparecido páginas que ofrecen agregar dicha opción, y termina siendo un virus, o algo más para joder la vida.

¿Por qué desear que les pongan un botoncito para expresar su opinión? - me pregunto. ¿Ya es tanta la apatía y flojera que no quieren ni leer algo extenso y mejor prefieren la basura llamada Twitter, o no desean esforzarse en escribir, ni siquiera para explicar por qué les gusta o les disgusta algo, en vez de depender solo de un botón y un click?

Y por eso, comparto hoy, mi lista de cosas que en efecto, NO ME GUSTAN.

1) No me gusta el sistema legislativo y actual que tiene México.

2) No me gusta que existan tonterías como "inmunidad diplomática", "amparos", y similares.

3) No me gusta cuando capturan a los del crimen organizado en vez de matarlos en el acto, como debería ser.

4) No me gusta la dependencia del ser humano moderno hacia cosas tan vanas como el tipo de celular, o la ropa que usan.

5) No me gusta que mis allegados y seres queridos sufran malestares o carencias.

6) No me gusta que a la ciencia médica se le nieguen recursos y libertades para progresar más rápido.

7) No me gusta la deslealtad.

8) No me gusta la corrupción, en ningún nivel.

9) No me gusta el fanatismo desmedido y naco hacia el futbol soccer.

10) Me disgusta igualmente el fanatismo religioso, ciego, que no admite cuestionamientos.

11) No me gusta la pobreza.

12) Me disgusta la falta de educación.

13) Me disgusta el que aún existan gobiernos totalitarios.

14) No me gusta el reggaeton.

15) No me gusta lo fácilmente manipulable que es la humanidad con las drogas o el sexo.

16) No me gusta que haya mujeres creídas, mamonas, que lastiman y manipulan.

17) No me gusta que haya hombres patanes, abusivos, violentos, que solo roban oxígeno en éste planeta.

18) Me disgusta que haya mandilones.

19) Me disgusta la gente que cree que por estar en internet pueden ser groseros, dejando a la gente hablando, no dignándose a responder cuando se le habla, o peor aún: que se ponen a trollear.

20) No me gusta el hecho de que lo delicioso y variado para comer, es precisamente lo que engorda y le da en la madre a tu salud.

21) No me gusta que en general lo que otorga placer, también tiene riesgo de enfermarte.

22) No me gusta el catolicismo, ni el cristianismo protestante.

23) No me gusta el Islam.

24) No me gusta el conflicto incesante y agresivo que cobra miles de vidas en Medio Oriente, ya sea por sus nativos o por el intervencionismo estadounidense.

25) No me gusta la doble moral manejada en el mundo por los gobiernos, y particularmente la de Estados Unidos y México.

26) Me disgusta que aún ahora se quiera limitar el talento y aportaciones de las mujeres, solo por ideas machistas, en vez de aprovecharles para el mejoramiento de la civilización.

27) Me disgusta lo poco apreciativa que es la gente hacia la ciencia, y el conocimiento relevante.

28) Me disgusta no ser rico.

29) Me disgusta el no ser inmortal.

30) No me gusta... ésta realidad.

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5 nov. 2011

Para algunos esto es blasfemia. Pero es verdad.

South Park: Chef explica la naturaleza de Dios

Chef y Stan Strauffon blog

- ¿Por qué permite Dios que muera Kenny, Chef? ¿por qué? Kenny es mi amigo. ¿Por qué no se lleva al amigo de otro?

- Ah Stan, a veces Dios se lleva a los que tenemos más cerca, a los que más queremos. Eso le gusta. Él es un Dios vengativo, está enfurecido y colérico por algo que los humanos hicimos hace ya miles y miles de años, no puede olvidarlo y le da igual llevarse a niños que a perritos. No le importa a quien llevarse con tal de vernos sufrir, ¿lo puedes entender?

Chef y Stan Strauffon blog

- ¿Y por qué nos da algo y luego nos lo quita?

- Bueno, piensa y lo entenderás: si quieres hacer llorar a un bebé primero dale un caramelo y luego quítaselo. Si ese bebé nunca hubiera tenido un caramelo, no tendría porqué llorar. Así es Dios, Stan. Nos da la vida, el amor, la ternura... todo lo bueno, para poder quitárnoslo luego y así beber el dulce elíxir de nuestras lágrimas. Ésas lágrimas son las que le dan el inmenso poder que tiene, Stan. Así es Dios.

- Creo que ya lo entiendo.

La religión y el gobierno: por el Marqués de Sade

Marques de Sade Strauffon blog

Vengo a ofreceros grandes ideas: se las escuchará, se reflexionará sobre ellas; si no todas agradan, al menos permanecerán algunas; habré contribuido en algo al progreso de las Luces, y estaré contento. No lo oculto, no, es con dolor que veo la lentitud con la que intentamos llegar a nuestro objetivo; es con inquietud que siento que estamos en la víspera de no conseguirlo una vez más. ¿Se cree que este objetivo se alcanzará cuándo sea dado por las leyes? Inimaginable. ¿Qué haríamos de las leyes sin religión? Necesitamos un culto y un culto hecho para el carácter de un republicano, bien distante de poder reanudar el de Roma. En un siglo en que estamos así de convencidos de que la religión debe apoyarse en la moral, y no la moral sobre la religión, es necesaria una religión que sirva a las costumbres, que sea como su desarrollo, como su consecuencia necesaria, y que pueda, elevando el alma, tenerla perpetuamente a la altura de esta libertad preciosa de la que hace hoy su único ídolo. Pregunto, ahora bien, si se puede suponer que la de un esclavo de Tito, que la de un indigno histrión de Judea, ¿puede convenir a una nación libre y belicosa que acaba de regenerarse? No, mis compatriotas, no, no lo crean. Si, desgraciadamente para él, el francés cayera nuevamente en la oscuridad del cristianismo, por una parte el orgullo, la tiranía, el despotismo de los sacerdotes, defectos siempre que reaparecen en esa horda impura, por otra la bajeza, las limitadas miras, las estupideces de los dogmas y los misterios de la indigna y fabulosa religión, embotando el orgullo del alma republicana, enseguida la traerían de nuevo bajo el yugo que su energía acaba de romper.

No perdamos de vista que esta pueril religión era una de las mejores armas en manos de nuestros tiranos: uno de sus primeros dogmas fue el de dar al César lo del César; pero desalojamos al César y no queremos ya nada para él. Francés, sería en vano que os enorgullecierais de que el espíritu de un clero juramentado no debe ya ser el de un clero refractario; hay defectos en su naturaleza que no se corrigen nunca. Antes de diez años, por medio de la religión cristiana, con su superstición, con sus prejuicios, vuestros sacerdotes, a pesar de su juramento, a pesar de su pobreza, reanudarían sobre las almas el imperio que antes invadieran; os reencadenarían a reyes, porque el poder de éstos apoyó siempre al de los otros, y vuestra edificación republicana se vendría abajo, a falta de bases.

religión y gobierno

A vosotros, quienes teneis la guadaña en la mano: reciba el último golpe el árbol de la superstición; no os deis por satisfechos con podar las ramas; desarraigad totalmente una planta cuyos efectos son tan contagiosos; perfectamente podeis estar convencidos de que vuestro sistema de libertad e igualdad se opone demasiado abiertamente a los ministros de los altares de Cristo para llegar a ver a nunca uno sólo, o que lo adopte de buena fe o que no pretenda sacudirlo, si llegara a voler a tener alguna autoridad sobre las conciencias. ¿Cuál será el sacerdote que, comparando el estado a que se acaba de ver reducirdo con el del que gozaba antes, no haga todo lo que pueda por recuperarse, y recuperar las conciencias y la autoridad que ha perdido? ¡Y qué de seres limitados y pusillanimes volverán a ser pronto los esclavos de esta ambiciosa tonsura! ¿Por qué no se imagina que los inconvenientes que existieron pueden aún reaparecer? En la infancia de la iglesia cristiana, ¿los sacerdotes no eran lo mismo que son hoy? Ven dónde llegaban: ¿qué, con todo, los habías conducido allí? ¿No eran los medios que les proporcionaba la religión? Ahora, si bien vosotros no la defendeis en absoluto, esta religión y los que la predican, teniendo siempre los mismos medios, llegarán pronto al mismo objetivo.

Eliminad pues todo lo que pudiera un día vuestra obra destruir. Piensese que el fruto de vuestros trabajos no se reserva más que a vuestros nietos, es vuestro deber, es vuestra probidad, no dejarles ningunos de estos gérmenes peligrosos que podrían volverlos a sumergir en el caos del que tanto dolor nos ha costado salir. Ya nuestros prejuicios se disipan, ya el pueblo abjura las absurdidades católicas; ya suprimió los templos, aplastó los ídolos, se conviene que el matrimonio no es ya más que un acto civil; los confesionarios rotos sirven de hogares públicos; los pretendidos fieles, abandonando el banquete apostólico, dejan los dioses de harina a los ratones. Francés, no te detengas: Europa entera, una mano ya sobre la venda que ciega sus ojos, espera de vosotros el esfuerzo que debe arrancarla de su frente. Apresuraos: no pierde en Roma la santa, agitándose en todos los modos para reprimir vuestra energía, la ocasión de conservar quizá aún algunos prosélitos. Sacudid sin consideración su cabeza altiva y estremecida, y que en dos meses el árbol de la libertad, ensombreciendo las ruinas de la silla de San Pedro, cubra con el peso de sus ramas victoriosas todos estos despreciables ídolos del cristianismo descaradamente erigidos sobre las cenizas de los Catones y los Brutus. Francés, te lo repito, Europa espera de vosotros la entrega a la vez del cetro y el incensario. Piensese que os es imposible liberarla de la tiranía real sin hacerle romper al mismo tiempo los frenos de la superstición religiosa: demasiado íntimamente los vínculos de la una se unen a la otra para que al dejar subsistir una de las dos no vuelvamos a caer pronto bajo el imperio de la que habiais descuidado disolver. No debe un republicano doblar ya ni a las rodillas de un ser imaginario ni a las de un barato impostor; sus únicos dioses deben ser ahora el valor y la libertad. Roma desapareció en cuanto el cristianismo se predicó, y Francia está perdida si consigue regresar. Que se examinen atentamente los dogmas absurdos, los misterios espantosos, las ceremonias monstruosas, la moral imposible de esta irritante religión, y se verá si puede convenir a una República. ¿Creeis de buena fe que yo me dejaría dominar por la opinión de un hombre a quien viniera de ver a los pies del imbécil sacerdote de Jesús? ¡No, ciertamente! Este hombre, siempre indigno, tenderá siempre, por la bajeza de sus espectativas, a las atrocidades del Antiguo Régimen; desde el momento en que se sometió a las estupideces de una religión tan simple como la que teníamos la locura de admitir, no puede ya ni dictarme leyes ni transmitirme Luces; ya no lo veo más que como un esclavo de los prejuicios y de la superstición.

Echemos una mirada alrededor, para convencernos de esta verdad, sobre los pocos individuos que permanecen aferrados al culto absurdo de nuestros padres; veremos si no son todos enemigos irreconciliables del sistema actual, veremos si no es en sus filas que se incluye enteramente esta casta, tan justamente despreciada, los monárquicos y aristócratas. Que el esclavo de un sinvergüenza se incline, si lo quiere, a los pies de un ídolo de barro; se hace tal objeto para su alma de lodo; ¡quien puede servir a los reyes debe adorar a dioses! Pero nosotros, franceses, pero nosotros, mis compatriotas, nosotros, ¿arrastrarnos aún humildemente bajo frenos tan despreciables? ¡antes morir mil veces que ser controlados de nuevo! Puesto que creemos necesario un culto, imitemos el de los Romanos: las acciones, las pasiones, los héroes, he ahí cuáles eran las respetables metas. Tales ídolos elevaban el alma, lo enervaban; hacían más: a quien los respetaba se le comunicaban las virtudes de aquellos. El admirador de Minerva quería ser prudente. El valor estaba en el corazón de aquél que se ponía a los pies de Marzo.

No se veía limitado ni uno solo de estos grandes dioses de energía; todos trasmitían la esencia de su don al alma de quienes los veneraban; y esperanza ser adorado uno mismo un día, se tenía y se aspiraba a volverse al menos tan grande que aquél que se tomaba por modelo. ¿Pero qué encuentran por contra en los inútiles dioses del cristianismo? ¿Qué ofrece, pregunto, esta imbécil religión? ¿El plato impostor de Nazareth les hace tener algunas grandes ideas? Su sucia y disgustada madre, la impúdica Maria, ¿les inspira algunas virtudes? ¿encuentran en los santos de los que se surte su Elíseo algún modelo de grandeza, de heroísmo o de virtudes? Es tan cierto que esta estúpida religión no aporta nada a las grandes ideas, que ningún artista puede emplear sus atributos en los monumentos que eleva; en la propia Roma, la mayoría de los embellecimientos u ornamentos del palacio de los papas tienen sus modelos en el paganismo, y mientras el mundo subsista, sólo le hará brillar la vivacidad de los grandes hombres.

¿Será en el teísmo puro donde encontraremos más motivos de grandeza y superación? ¿Será la adopción de una quimera la que, dando a nuestro alma ese grado de ímpetu intríseco a las virtudes republicanas, llevará al hombre a amarlas o a practicarlas? Ni lo imaginen; salimos ahora de esa ilusión, y el ateísmo es hoy el único sistema de toda persona que sabe razonar. A medida que la humanidad se ha iluminado, se ha sentido que el movimiento que es inherente a la materia, el agente necesario para imprimir este movimiento, se convertía en un ser ilusorio y que, todo lo que existía estaba en movimiento por el combustible, el motor era inútil; se sintió que este dios quimérico, prudentemente inventado por los primeros legisladores, sólo era en sus manos un medio además para encadenarnos, y que, reservándose el derecho a hacer hablar él solo este fantasma, sabrían bien no hacerle decir más que lo que vendría en apoyo de las leyes ridículas por las cuales pretendían controlarnos. Lycurgo, Numa, Moisés, Jesucristo, Mahoma, todos estos grandes bribones, todos estos grandes déspotas de nuestras ideas, supieron asociar la divinidad que fabricaban a su ambición desproporcionada, y, seguros de cautivar al pueblo con la ley de estos dioses, tenían, como se sabe, siempre cuidado o de no preguntarles, o de no hacerles responder sino aquello que creían podría servirlos.

Tengamos pues hoy en el mismo menosprecio al dios inútil que los impostores han predicado, y a todas las sutilezas religiosas que se derivan de su ridícula adopción; no es ya con este sonajero que se puede divertir a los hombres libres. Que la extinción total de los cultos esté pues entre los principios que propagamos en la Europa entera. No nos satisfagamos con romper los cetros; pulvericemos para siempre a los ídolos: nunca hubo un sólo paso de la superstición al realismo. Es necesario que eso sea así, seguramente, puesto que uno de los primeros artículos de la consagración de los reyes era el mantenimiento aún de la religión dominante, como una de las bases políticas que debían mejor sostener su trono. Pero en cuanto se corte, este trono, en cuanto esto es así afortunadamente para siempre, no temamos extirpar así mismo lo que formaba su soporte. Sí, ciudadanos, la religión es incoherente al sistema de libertad; lo habeis experimentado. Jamás el hombre libre se inclinará ante los dioses del cristianismo; nunca sus dogmas, nunca sus ritos, sus misterios o su moral convendrán a un republicano. Un esfuerzo más, puesto que trabajais para destruir todos los prejuicios, no dejeis subsistir ninguno, si sólo es necesario uno para traerlos todos. ¡Cuán seguros debemos estar de su vuelta si aquel que dejamos vivir es afirmativamente la cuna de todos los otros! Dejemos de creer que la religión pueda ser útil al hombre. Tengamos buenas leyes, y sabremos prescindir de la religión. Pero es necesaria una para el pueblo, se asegura; lo divierte, lo contiene. ¡En buena hora!

Dadnos pues, en ese caso, aquella que conviene a hombres libres. Regresadnos los dioses del paganismo. Adoraremos de buen grado a Jupiter, Hércules o Palas; pero no queremos ya del fabuloso autor de un universo que se mueve por sí mismo; no queremos ya de un dios sin extensión y que sin embargo llena todo de su inmensidad, de un dios todopoderoso y que no realiza nunca lo que desea, de un ser soberanamente bueno y que sólo hace descontentos, de un ser amigo del orden y bajo el gobierno del cual todo está en desorden. No, no queremos ya de un dios que molesta a la naturaleza, que es el padre de la confusión, que mueve al hombre en el momento en que realiza horrores; tal dios nos hace estremecer de indignación, y lo relegamos para siempre al olvido, del cual el infame Robespierre quiso sacarlo.

Francés, a este indigno fantasma substituyamos con los espectáculos imponentes que convertían a Roma en modelo del universo; tratemos todos los ídolos cristianos como tratamos los de nuestros reyes. Pusimos de nuevo los emblemas de la libertad sobre las bases que sostenían antes a tiranos; reconstruyamos asimismo la efigie de los grandes hombres sobre los pedestales de estos impostores adorados por el cristianismo. Dejemos de temer, para nuestras campañas, el efecto del ateísmo; ¿los campesinos no sintieron la necesidad de la destrucción del culto católico, aun contradictorio con los verdaderos principios de la libertad? ¿No vieron tan sin pavor como sin dolor, aplastar sus altares y sus presbíteros? ¡Ah! creed que renunciarán asimismo a su ridículo dios. Las estatuas de Marte, Minerva y la Libertad se pondrán en los lugares más notables de sus viviendas; una fiesta anual se hará todos los años; la corona cívica se otorgará al ciudadano que más lo merezca de la patria. A la entrada de una arboleda solitaria, Venus, el Himeneo y el Amor, erigidos bajo un templo natural, recibirán el homenaje de los amantes; allí, será por la mano de las Gracias que la belleza coronará la constancia. No se tratará solo de amar para ser digno de esta corona, será necesario aún haber merecido serlo: el heroísmo, el talento, la humanidad, la nobleza de sentimientos, un civismo a prueba, he aquí los títulos que a los pies de su maestra se forzará a expedir el amante, y aquéllos valdrán tanto como los del nacimiento y la riqueza, que un estúpido orgullo exigía antes. Algunas virtudes surgirán al menos de este culto, mientras que no nacen más que crímenes del que tuvimos la debilidad de profesar. Este culto se aliará con la libertad a que servimos; la animará, la mantendrá, la abarcará, mientras que el teísmo es por su esencia y por su naturaleza el más mortal enemigo de la libertad que buscamos. ¿Costó una gota de sangre destruir los ídolos paganos durante el Bajo Imperio? La revolución, preparada por la estupidez de un pueblo vuelto a ser esclavo, se desarrolló sin el menor obstáculo. ¿Cómo pueden temer que la obra de la filosofía sea más dolorosa que la del despotismo? Son unicamente los sacerdotes quienes cautivan aún a los pies de su dios quimérico a este pueblo, quien temen tanto participe de las Luces; alejadlo de él y el velo caerá naturalmente. Creedme, este pueblo, mucho más sabio que se lo imaginan, retirado de los hierros de la tiranía, lo será pronto de los de la superstición. Lo temen si no tiene este freno: ¡qué extravagancia! ¡Ah! creedme, ciudadanos, al que la física espada de las leyes no detiene, no lo detendrá tampoco el temor moral de los suplicios del infierno, de los que se burla desde su infancia. Vuestro teísmo, en una palabra, ha hecho cometer muchos delitos, pero nunca detuvo uno sólo.

Si es cierto que las pasiones enajenan, que su efecto es elevar sobre nuestros ojos una nube que nos disfraza los peligros que nos rodean, ¿cómo pueden suponer que los que distan mucho de nosotros, como lo son los castigos anunciados por su dios, puedan llegar a disipar esa nube que ni siquiera puede disolver la espada de las leyes siempre suspendida sobre las pasiones? Si se prueba que este suplemento de freno impuesto por la idea de dios se ha vuelto inútil, si se demuestra que es peligroso por sus otros efectos, pregunto a qué uso puede pues servir, y de qué motivos podríamos apoyarnos para prolongar su existencia. ¿Me dirá que no somos bastante maduros para consolidar aún nuestra revolución de una manera tan brillante? ¡Ah! mis conciudadanos, el camino que hicimos desde el 89 era más difícil que el que nos queda por hacer, y tenemos que trabajar menos la opinión, en lo que les propongo, que como la hemos atormentado en todo sentido desde el tiempo de la Toma de la Bastilla. Creemos que un pueblo lo bastante sabio, lo bastante valiente como para conducir a un monarca desvergonzado de la cima de la grandeza a los pies del cadalso, quien en estos pocos años supo superar tantos prejuicios, supo romper tantos frenos ridículos, será capaz de immolar por el bien de las cosas, de la prosperidad de la República, un fantasma mucho más ilusorio aún que lo que podía serlo el de un rey.

Francés, os afectarán los primeros golpes: vuestra educación nacional hará el resto; pero trabajad puntualmente en esta tarea; que se vuelva uno de vuestros cuidados más importantes; que tenga sobretodo por base esta moral esencial, descuidada en la educación religiosa. Sustituid las tonterías divinas, que cansaban los jóvenes órganos de vuestros niños, por excelentes principios sociales; que en vez de aprender a recitar vanos rezos que se harán gloria de olvidar en cuanto tengan dieciséis años, estén informados de sus deberes en la sociedad; que aprendan a amar virtudes de las que les hablaban apenas antes y que, sin vuestras fábulas religiosas, bastan a su felicidad individual; hacedles sentir que esta felicidad consiste en volver a los otros tan afortunados como nosotros mismos deseamos serlo.

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Si asentais estas verdades sobre quimeras cristianas, como teníais la locura de hacerlo antes, apenas vuestros alumnos habrán reconocido la futilidad de las bases que harán aplastar el edificio, y pasarán a ser canallas solamente porque creerán que la religión que aplastaron defendía serlo. Haciéndoles sentir al contrario la necesidad de la virtud solamente porque su propia felicidad depende, serán honestos por egoísmo, y esta ley que regula a todos los hombres estará la más segura todavía de todas. Que se evita pues con el mayor cuidado de mezclar ninguna fábula religiosa en esta educación nacional. No pierden nunca vista que son hombres libres quienes queremos formar y no baratos admiradores de dios. Que un filósofo simple informe a estos nuevos alumnos de las sublimidades incomprensibles de la naturaleza; que les prueba que el conocimiento de dios, a menudo muy peligrosa a los hombres, no sirvió nunca a su felicidad, y que no serán más felices admitiendo, como causa de lo que no incluyen, algo que incluirán menos aún; que es bien menos esencial oír la naturaleza que de gozar y las leyes; que estas leyes son tan sabias que simples; que se escriben en el corazón de todos los hombres, y que no es necesario que preguntar este corazón para aclarar el impulso. Si quieren que absolutamente les hablaban de un creador, responda que las cosas todavía que son lo que son, nunca no teniendo principio y no debiendo nunca tener final, resulta tan inútil que imposible al hombre de poder remontarse a un origen imaginario que no explicaría nada y avanzaría a nada. Dichas su que es imposible a los hombres tener ideas verdaderas de un ser que no actúa sobre ningún de nuestros sentidos. Todas nuestras ideas son representaciones de los objetos que las afectan; qu'est-ce qui puede representarnos la idea de Dios, ¿quién es obviamente una idea sin objeto? Tal idea, su añadirán, ¿no es tan imposible que de los efectos sin causa? ¿Una idea sin prototipo es otra cosa que una quimera?

Algunos doctores, proseguirán, garantizan que la idea de Dios es innata, y que los hombres tienen esta idea a partir del vientre de su madre. Pero eso es falso, su añadirán; todo principio es un juicio, todo juicio es el efecto de la experiencia, y la experiencia sólo se adquiere por el ejercicio de los sentidos; de ahí sigue que los principios religiosos no se refieren obviamente a nada y no son no innatos. Cómo, proseguirán, ¿pudo convencer a ser razonables que la cosa más difícil a incluir era la más esencial para ellos? Es que se los asustó en gran parte; es que, cuando se tiene miedo, se deja de razonar; es que sobre todo se les recomendó desafiarse de su razón y que, cuando se perturba el cerebro, se cree todo y no examina nada. La ignorancia y el miedo, su dirán aún, he aquí las dos bases de todas las religiones. La incertidumbre donde el hombre se encuentra con relación a su Dios es el motivo precisamente que la liga a su religión. El hombre tiene miedo en las oscuridad, tanto a la física como al moral; el miedo se vuelve habitual en él y se cambia en necesidad: creería que le falta algo si no tenía ya nada a esperar o temer. Vuelva de nuevo a continuación a la utilidad de la moral: dé su sobre este gran objeto mucho más de ejemplos que de lecciones, mucho más pruebas que de libros y harán a buenos ciudadanos; harán de órdenes belicosas, buenos padres, buenos esposos; harán hombres más vinculados a la libertad de su país que ninguna idea de servidumbre no podrá ya presentarse a su espíritu, que ningún terror religioso vendrá a perturbar su ingeniería.

Entonces el verdadero patriotismo estallará en todos los almas; habrá en toda su fuerza y en toda su pureza, porque habrá el único sentimiento dominante, y que ninguna idea extranjera attiédira la energía; entonces, su segunda generación está segura, y su obra, consolidado por ella, va a pasar a ser la ley del universo. Pero si, por temor o pusilanimidad, no se sigue a estos consejos, si se deja subsistir las bases del edificio que se había creído destruir, ¿llegará lo que? Se reconstruirá sobre estas bases, y se colocarán los mismos colosos, a la cruel diferencia que será esta vez cementados de tal fuerza que ni su generación ni aquéllas que lo seguirán no conseguirán aplastarlos. Que no se duda que las religiones no sean la cuna del despotismo; el primero de todos los déspotas fue un sacerdote; el primer rey y el primer emperador de Roma, Numa y Auguste, se asocian uno y otro al sacerdocio; Constantin y Clovis fueron más bien abades que de los soberanos; Héliogabale fue sacerdote del Sol. Por todo el tiempo, en todos los siglos, hubo en el despotismo y en la religión tal conexión que permanece más que demostrado que destruyendo uno, se debe minar otro, por la gran razón que el primero servirá siempre de ley al segundo. No propongo sin embargo ni masacres ni exportaciones; todos estos horrores están demasiado lejos de mi alma para atrever solamente a concebirlos unos minutos. No, no asesinan no, no exportan no: estas atrocidades son las de los reyes o scélérats que las imitaron; no es no haciendo como ellos que ustedes forzarán a tomar en horror los que los ejercían. No emplean la fuerza que para los ídolos; sólo es necesario ridículos para los que los sirven: los sarcasmos de Julien perjudicaron más a la religión cristiana que todos los suplicios de Néron. Sí, destruyamos nunca a toda idea de Dios y hacemos soldados de sus sacerdotes; algunos ya lo son; que se tienen a este oficio tan noble para un republicano, pero que no nos hablan ya ni serles quiméricos ni de su religión fabulosa, único objeto de nuestros menosprecios.- Condenemos ridiculizarse, ridiculizado, cubierto de lodo en todos los cruces de las más grandes ciudades de Francia, el primero de estos charlatanes bendecidos que vendrá a nosotros hablar aún o de Dios o religión; una eterna prisión será el dolor de el que caerá dos veces en las mismas faltas. Que los blasphèmes el más que insultan, las obras más ateas estén autorizadas a continuación plenamente, con el fin de acabar de extirpar en el corazón y la memoria de los hombres estos espantosos juguetes de nuestra infancia; que se ponga a la ayuda la obra más capaz de encender por fin los Europeos sobre una materia tan importante, y que un precio considerable, y otorgado por la nación, o la recompensa de el que, teniendo muy dicho, muy demostrado sobre esta materia, no dejará ya a sus compatriotas que una guadaña para aplastar todos estos fantasmas y que un corazón derecho para odiarlos.

En seis meses, todo se terminará: su infame Dios estará en la nada; y eso sin dejar de ser justo, celoso del aprecio de los otros, sin dejar de temer la espada de las leyes y de ser honesto hombre, porque se habrá sentido que el verdadero amigo de la patria no debe no, como el esclavo de reyes, llevase por quimeras; que no es, en una palabra, ni la esperanza frívola de un mejor mundo ni el temor de mayores males que aquéllos que enviamos la naturaleza, quiénes deben conducir a un republicano, la que única guía es la virtud, como el único freno el remordimiento.
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2 nov. 2011

En honor a ellos, quienes ya partieron

Quien en ésta página escribe, dedica éste día a recordar a aquellos miembros de su llamada Familia, que ya no están físicamente entre nosotros:

Jozz D. Luna (Fallecido, causas naturales) ✝
Don Benjamin "The X". (Fallecido, causas naturales) ✝
David "Paxas" (Fallecido, accidente) ✝


Sus consejos, detalles, y vivencias siguen siendo recordados. Cada uno a su manera fue fuerte, y especial.

Se extiende esto hacia los parientes, que también ya están en otro sitio. Descansen. Fue un honor que estuvieran en la vida de un servidor.

El Día de los Muertos en México es tradicionalmente cargado de folklor, dulces, altares, bailes, caricaturas, y escritos como forma de sublimar el concepto de la muerte, volverle tolerable, aceptable a nuestro entendimiento.

De la misma manera que preservamos eso, preservemos las lecciones de nuestros muertos. Recordemos lo que hicieron bien y apliquemos esa enseñanza en nuestras vidas. Y en lo que fallaron, que también nos sirva para saber qué hacer, y qué no.

Que todos conozcan la plena dicha, las experiencias y sensaciones enriquecedoras, y aquello que merece ser vivido, antes de morir.

Recopilación de frases sobre la muerte

La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente.
François Mauriac (1905-1970) Escritor francés.

Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte.
Leonardo Da Vinci (1452-1519) Pintor, escultor e inventor italiano.

Duerme con el pensamiento de la muerte y levántate con el pensamiento de que la vida es corta.
Proverbio

La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.
Antonio Machado (1875-1939) Poeta y prosista español.

A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd.
Alphonse de Lamartine (1790-1869) Historiador, político y poeta francés.

La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.
Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo.
Epicuro de Samos (341 AC-270 AC) Filósofo griego.

No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre.
Stefan Zweig (1881-1942) Escritor austriaco.

Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales.
Miguel Delibes (1920-2010) Escritor español.

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